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viernes, 30 de septiembre de 2016

El paisaje sonoro de la HU-CI


Hola a todos, mis queridos amigos.

Quizás si hay algo invisible en la UCI es el ruido. Y aunque hemos hablado de ello aquí o aquí, tengo la sensación de que hemos pasado de puntillas, casi sin hacer ruido.
 
No somos conscientes de cómo afectan las alarmas a nuestros pacientes, como tampoco somos conscientes los profesionales de lo expuestos que estamos en nuestro día a día a este factor estresante.

Dentro del
Plan de Humanización de las Unidades de Cuidados Intensivos de la Comunidad de Madrid, en el capítulo de Infraestructura humanizada, se aborda este tema e incluso se habla de la normativa que recomienda la OMS, con un control de ruido por debajo de los 35 dB y aceptándose un ruido operativo hasta 45 dB.

"La OMS aconseja un nivel de ruido de 30 decibelios. Según la norma UNE 100713:2005 la máxima presión sonora para UCI es de 35 dB(A). Debemos mantener este nivel, especialmente durante las horas de descanso, ya que el ruido afecta al paciente, influye en su estado emocional y su calidad del sueño puede verse muy afectada. Se admiten un incremento de 10dB a estos niveles de ruido máximo ambiental para permitir la comunicación y el aprendizaje. Es decir un nivel de ruido operativo máximo de 45 dB.
 
Este nivel de ruido requiere un esfuerzo consciente del control del nivel de voz por los profesionales.

El ruido que se genera en la unidad puede ser interior (el generado por la actividad que se realiza día a día), o exterior (el que llega de fuera de la unidad).
 
Podemos combatir el ruido utilizando materiales que aíslen acústicamente la unidad, como revestimientos, materiales, techos, suelos y cerramientos que absorban el ruido y lo aíslen ya que es de obligado cumplimiento según la norma UNE EN 12354, partes 1, 2 y 3. Apartado 3.1.3 del DB HR

Por otro lado, podemos combatir el ruido interno sustituyendo alarmas acústicas por alarmas luminosas, utilizando buscas en vibración, puertas de vidrio automáticas, medidores de ruido, moderando el tono de las conversaciones y tono de teléfonos fijos o móviles, moderando el volumen de televisión, radio y audio, evitar golpes, ruidos bruscos y portazos, no arrastrando mobiliario, utilizar calzado adecuado para evitar el ruido tan molesto que provoca el roce de las gomas con el pavimento".
 
Todos los que tengáis algún tipo de sistema de detección de ruido, habréis observado que mantener esos 35 dB es imposible aún estando en silencio absoluto.
 
Sinceramente, creo que nos vinimos muy arriba y seguimos unas recomendaciones que poco tienen que ver con la realidad, y para ello tenemos que definir qué es ruido.
 
Hemos pedido a varios expertos que nos lo expliquen, y que nos expliquen también sus tecnologías para conocer lo que realmente importa: el paisaje sonoro de cada HU-CI.
 
Mientras tanto, una imagen vale más que mil palabras: es necesario conocer lo que hacemos y cómo lo hacemos para poder hacer las correspondientes acciones de mejora. Este es el paisaje sonoro de una HU-CI española hace un mes: fijaos que por el día, se trabaja en torno a los 58 dB, por la noche a unos 54 dB. Y sobre los marcados picos de ruido, podéis sacar vuestras propias conclusiones: ¿qué pasa a esas horas en esta UCI?.
 
 
 
 
 
Da qué pensar, ¿verdad?. Si hacemos consciente el ruido, podremos mejorar la calidad de vida de todos: pacientes, familias y profesionales. Y eso, no tiene precio.
 
Feliz Viernes,
Gabi

jueves, 29 de septiembre de 2016

La familia en la UCI de adultos. Por Ana Bejarano


Creo que el primer paso es entender que a pesar de ser humanos no siempre estamos humanizados, ya que humanizar es un modo de ser, de vivir, de relacionarnos, de cultivarnos, de movernos por dentro, de viajar a nuestro interior, de experimentar la vida de otro modo.
 
Todos queremos tener más años, pero podríamos tener mejores momentos, y crear mejores momentos para nuestros pacientes.

 
 
¿Qué necesita la familia?
 
  • Recibir información clara en términos que puedan comprender
  • Tener proximidad con el paciente
  • Sentir que hay esperanza
  • Disponer de tiempo para pasarlo junto a su ser querido
  • Ser tranquilizados y aliviados
  • Percibir que el paciente recibe cuidados de alta calidad
  • Confiar en la habilidad clínica del equipo de salud.
  • Saber que el equipo de la unidad se preocupa por el paciente
  • Poder tranquilizar, dar soporte y proteger a su ser querido
  • Disponer de algún grado de confort durante el proceso

 
Rol especifico del equipo cuando ingresa un familiar a UCI: brindar el informe médico lo antes posible, acompañar a la familia a la unidad, explicar el funcionamiento de la unidad, ofrecer disponibilidad para que pregunten.
 
 
Visita “a la carta”: para definir la ampliación de la visita debemos:
 
  • Consensuar un protocolo con la institución para que no existan cortocircuitos 
  • Conocer el deseo del paciente
  • Conciliar con todo el equipo de la UCI
  • Definir junto al paciente, si es posible, que familiar es conveniente que lo acompañe
  • Crear en la medida de lo posible un espacio de intimidad y confort a la familia (silla, cerrar las puertas o colocar biombos si es posible)
  • Definir con el equipo si el familiar va a colaborar en los cuidados 
  • Que enfermería participe en el informe a la familia para conocer el tipo de familia y qué relación tienen entre ellos
  • A que pacientes le vamos a ampliar la visita dependiendo de su enfermedad actual (por ejemplo en aislamientos, enfermedades infectocontagiosas, etc)

¿Qué puede hacer la familia durante la visita?

  • Participar en la movilización precoz
  • Acompañar al paciente cuando se le retira de la cama a un sillón o se le sienta
  • Acompañar y colaborar en la alimentación del paciente
  • Apoyar con elementos de estimulación sensorial
  • Realizar cuidados de la piel (por ejemplo, colocar cremas hidratantes en miembros inferiores)
  • Participar en la medida de lo posible de la higiene del paciente (peinado, cepillado de dientes, corte de uñas)
  • Ser educados por enfermería para el alta del paciente
Es importante explicar a la familia que no debe preocuparse por las alarmas ni por los goteos, hacerlos sentir que necesitamos de ellos para tareas que aunque podamos realizar nosotros, el afecto y el cariño de un ser querido son irreemplazables.
 
A qué contribuye la flexibilización de los horarios de visitas:
 
En los pacientes:
  • Disminuye la ansiedad, confusión y agitación
  • Reduce las complicaciones cardiovasculares
  • Disminuye la estadía en UCI
  • Hace que el paciente se sienta más seguro
  • Aumenta la satisfacción del paciente
  • Aumenta la calidad y seguridad 

En las familias:
  • Aumenta la satisfacción
  • Disminuye la ansiedad
  • Promueve una mejor comunicación
  • Contribuye a una mejor comprensión del paciente
Permite más oportunidades para la enseñanza del paciente/familia, y se involucra más en la atención 


Mitos a derribar: Las visitas estresan al paciente, interfieren en la prestación de los cuidados, son agotadoras para el paciente y la familia y contribuyen a infecciones.

Visitas de niños: Si los niños están adecuadamente preparados se les debe permitir el ingreso a la UCI, ya que presentan un comportamiento positivo y menos cambios emocionales en relación a los niños que no visitan a su ser querido.
 
Jefa de Enfermería Cuidados Intensivos.
Directora Capitulo Enfermería Critica SATI en Sanatorio La Entrerriana S.A. Sociedad Argentina de Terapia Intensiva

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Extremis: Afrontando la Decisión Final. Por Javier Martínez de Sarría


 
 

Es valiente abordar en un documental un tema como el de la muerte, que ha dejado de formar parte de nuestra vivencia cotidiana (aunque no de nuestro destino, qué más quisiéramos).

Nuestra cultura ha acabado ocultando ese momento tan esencial, que acostumbraba a ser un evento social más.

Primero relegándolo a la intimidad de la familia. Luego, inadvertidamente, dejándolo en manos del sistema sanitario, que inicialmente abrazó la responsabilidad, tal vez en la creencia de que la todopoderosa medicina algún día logrará evitarla.

Pero la Muerte es tozuda, y sigue dando final a nuestras historias, aunque la tecnología ya permita el milagro de mantener con apariencia de vida un cuerpo que ya no es persona.

Esto lleva a situaciones indignas, incluso patéticas. Vegetales sin remedio mantenidos por el miedo a la despedida, médicos tomando decisiones vitales que no les corresponden...

Afortunadamente el sentido de la dignidad está volviendo a su sitio. En este documental se da un atisbo del movimiento de retorno a la muerte digna.

La lucha por el derecho a decidir sobre la propia vida ha sido abanderado sobre todo por ciudadanos/pacientes. En este caso la heroína es una doctora, Jessica Nutik Zitter, cuya compasión le empuja a tomarse la molestia, el tiempo y -por qué no decirlo- el mal trago de descubrir y respetar el deseo del paciente, cuando ya no hay más que hacer.

Esto no siempre es fácil, porque la mayoría huimos del pensamiento de nuestra propia muerte y no hemos escrito este tipo de testamento, que aliviaría de esta decisión final a familiares y sanitarios.

Si el objetivo del documental era impactarnos emocionalmente y despertar un debate para que esta práctica se generalice, más o menos lo consigue.

Pero si quería involucrarnos personalmente, ponernos en el lugar del moribundo, hacernos pensar sobre cómo queremos pasar esos momentos, se queda corto. No sabemos si dura solo 24 minutos porque querían evitar la saturación del espectador, pero lo cierto es que deja con hambre, sobre todo a aquellos que hemos rozado el Final.

Ya que nos ponemos a tratar la muerte por una vez, ¡hagámoslo a fondo!. Da la impresión de que se sobrevuela por encima del tema sin sumergirse en profundidad en los detalles, nada accesorios. ¿Tal vez en una segunda parte?

¿Qué echamos a faltar?

Más punto de vista del paciente. Siempre solemos ver la escena desde fuera, nadie se atreve a meterse más en la piel del protagonista (normal, es muy jodido).

No se ve la paliación, cómo se prepara al paciente para su final de la forma menos dolorosa posible, y aquí hay mucho que contar.

El proceso de despedida con los seres queridos se toca muy por encima, y creo que es esencial. Ya no solo si se realiza con "puertas abiertas", sino dar la opción de hacerlo en casa (y cómo).

Y entrando en más profundidades, cómo gestionamos la despedida en vida, es decir, si tenemos cultura de celebrar la vida que va acabando, cuando el interesado aún está con nosotros. Con la liturgia e importancia que sí somos capaces de dar cuando ya se ha marchado. Convendría que él/ella pudiera "clausurar" bien, celebrar los aciertos, perdonar los rencores...

Uno de los momentos críticos lo protagoniza un personaje secundario, cuyo testimonio habría dado mucho de sí. La mujer de 38 años a la que ofrecen la disyuntiva de "morir naturalmente o no". Pues no quiere morir, ¡nos ha jodido! Seguramente nunca se planteó su propia muerte.

Y a ti ¿te pillará sin preparar?

Así que mientras aquí estemos, mientras aún tengamos tiempo, celebremos la vida, hasta que celebremos la muerte.
 
HU-CI Friki Zone

martes, 27 de septiembre de 2016

Proyecto HU-CI: de todos los colores


En el Proyecto HU-CI (Humanizando los cuidados intensivos) somos independientes, apasionados y tenemos muy clara una cosa: nuestro objetivo es contribuir a hacer que la atención de salud sea más a medida de las personas, que los entornos sanitarios sean lo más habitables posible. En todos los sentidos. Para sus usuarios. Para los profesionales que cuidan de los usuarios. Nada más y nada menos.
 
Y este proyecto no tiene color político. Ni se vende al mejor postor. A ninguno. Es una iniciativa que necesita de los valores que aporten personas honestas. Y de la riqueza que incorporen diferentes disciplinas (medicina, enfermería, psicología, fisioterapia, ergonomía, diseño, economía, bioética, informática, arquitectura…). Y de las puertas que puedan abrir personas e instituciones clave. Y de trabajo, mucho trabajo. Y de un cronograma largo en el que no se abordan todos los temas a la vez, que son muchos, ni por asomo.
 
Nos parece un buen momento reafirmarnos en esta declaración ya que, el día 18 de septiembre pasado y de manera muy espontánea, iniciamos la campaña #humaniza: #benditalocura, en que multitud de personas se hicieron fotos formando una “H” con las manos.
 
El éxito ha sido abrumador (aquí puedes ver el vídeo) y se sumaron personas de todo tipo y color: pacientes, profesionales de la salud, personas anónimas, gestores de la salud, actores… y políticos de diferentes colores  (a alguna, poco conocida fuera de su comunidad, hasta la invitamos  nosotros). Ya se sabe: en este contexto nuestro los políticos levantan ampollas, sobre todo cuando hablamos de sanidad y educación. Totalmente comprensible. Sin embargo, no seremos nosotros quiénes critiquemos a alguien que se suma al movimiento de humanización de la sanidad.

Y a la vez queremos dejar claro que “no criticar” no significa “dejar de ser independientes”. Ni significa que seamos ingenuos. Ni significa que muchos de nosotros no estemos comprometidos en otras batallas relacionadas con la transparencia, la defensa de la sanidad o la excelencia en nuestras profesiones. Ni tampoco podemos evitar que, aunque haya personas y personajes que se acerquen a la “H” de corazón, otros pretendan utilizarnos como valor añadido.
Insistimos, nuestro propósito es la humanización de la sanidad, trabajamos para ello en muchos frentes y no vamos a dispersarnos en discusiones ideológicas o políticas: nos restarían tiempo y energía para concentrarnos en la tarea.

Nuestra política se llama HU-CI. A partir de ahí, de manera serena y reflexiva, sumamos, buscamos la diversidad, establecemos alianzas después de sopesarlas muy bien. Por tanto, a ti, SÍ, A TI, que te late el corazón y tienes (H)alma, te esperamos por aquí, porque trabajamos en un proyecto integrador. 

Ah, y por si no había quedado claro aún, no militamos en colores políticos sino que más bien somos de tots els colors.



Directora de Enfermería del Hospital Comarcal de Inca
En nombre y representación del grupo de Investigación de Proyecto HU-CI para la Humanización de los Cuidados Intensivos y de la Sanidad.

jueves, 22 de septiembre de 2016

#benditalocura: la película

 
Hola a tod@s, mis queridos amigos.
 
Una historia de vestuario. Así se forjó esta #benditalocura que ha movilizado a miles y ha puesto a medio mundo con las manos arriba por #humaniza y la H.
 
 
 
 
Hablando con Victor sobre el proyecto, los viajes recientes y toda esta repercusión, me dijo: "Oye, te has fijado en ese icono del WhatsApp que parece una H?.
 
 
 
 
Y ya, no hubo más que decir. El domingo tuve guardia, y en un ratín lanzamos el primer selfie...y luego vinieron miles. Aquí os presentamos el resultado de estos 4 días de locura, gracias a el trabajo descomunal de Jose Sesmero en la edición. 

 

 
 
Mil perdones a todos aquellos que se han quedado fuera, porque creednos que siguen y siguen llegando fotos y así deseamos que sea, porque las seguimos almacenando para hacer un enorme álbum.
 
Pero como comentábamos en las redes el otro día, lo que importa no es el gesto en sí, que además cuesta bien poco y es una declaración de intenciones.
 
Lo que importa es ver la cantidad de gente, ya sea profesional de la salud o no, que es consciente de que entre todos tenemos que construir una Sanidad mejor en todas las partes del mundo, siendo ya una Sanidad maravillosa por la gente que la hace posible.
 
Y que este ejemplo contagie a toda la Sociedad. La revolución de la emoción: una labor social y educativa que ponga en valor el cuidado de lo invisible.
 
Muchas gracias a todos y cada uno de vosotros. Entre todos estamos haciendo posible el cambio.
 
Seguimos,
 
Feliz Jueves.
Gabi

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Gracias a "Nuestros Mayores". Por Mimi Sancho

 
A nadie de los que me conoce, va a extrañarle que empiece el texto con un “refrán” (los dimes y diretes de Mimi): “ES DE BIEN NACIDOS SER AGRADECIDOS”.
 
La única pretensión de estas palabras es la de homenajear  a todos aquellos profesionales (intensivistas, enfermeras, auxiliares, limpiadores, secretarias y celadores) de cuidados intensivos   que nos han precedido en la labor de “cuidado del enfermo crítico”; muchos de ellos aún en activo, otros tantos ya jubilados y algunos fallecidos. 
 
Gran parte del aprendizaje en nuestro trabajo, considero que es a partir del “aprendizaje por observación”. Consiste en los cambios que se producen en la conducta de una persona como consecuencia de la experiencia consistente en la observación de otra.
 
Seguro que cada uno de vosotros, como me ocurre a mí, habéis aprendido de la observación del día a día de TODOS y cada uno de nuestros mayores. De cada uno de ellos hemos imitado conductas con las que nos sentíamos identificados o justamente lo contrario: huíamos e intentábamos cambiar actitudes observadas, intentando mejorarlas. Todo ello forma parte del aprendizaje, y sin ese punto de partida no estaríamos donde estamos. Como dicen actualmente las tan de moda “políticas de seguridad”: se aprende también de los errores y de ellos parten propuestas de cambio.
 
 
 
 
GRACIAS por vuestro ejemplo, por vuestro “día a día”; gracias por cómo, cuándo y cuánto informabais a las familias y a los enfermos; gracias por como los dabais y tendíais vuestras manos, gracias por luchar por “LA VIDA” y por como reconocíais y sabias acompañar hacia la llegada del final de la misma, gracias por mirar de frente a la muerte.
 
Gracias por vuestra lucha diaria, por defender aquello en lo que creíais aunque os supusiese ir en contra de todos y de todo. Gracias por vuestro trabajo en equipo, gracias por transmitir coherencia con cada uno de vuestros comportamientos.
 
En definitiva GRACIAS a todos aquellos profesionales que sin poner nombre a lo que hacían estuvieron acompañados y siguen estándolo durante toda su carrera profesional de la “H” de la humanización, sin saberlo ya escribían la UCI con una H MAYUSCULA. 
 
Parafraseando a Teresa de Calcuta: “Bienaventurados los que dan sin recordar y los que reciben sin olvidar”.

 


 

Milagros Sancho González
Servicio de Medicina Intensiva
H.G.U.Gregorio Marañón

martes, 20 de septiembre de 2016

En Ecuador prendió la llama. Por Mamen Segovia y José Carlos Igeño


Hola a todos:

Hace unos días que regresamos de Ecuador, donde Proyecto HU-CI había sido invitado por el Dr. Santiago Párraga al II Curso Internacional de Evaluación y Manejo del Paciente Crítico
 
 


Mamen Segovia y José Carlos Igeño fuimos esta vez los encargados de hablar sobre esta #benditalocura de la Humanización. Y nos hemos vuelto a juntar para relataros esta inolvidable experiencia.

No era la primera vez que Mamen viajaba a Ecuador, aunque en esta ocasión, como ella decía literalmente: “El objetivo era otro, el proyecto otro y yo era otra, hasta llevar “maripositas” en el estómago, probablemente por la ilusión de llevar el proyecto HU-CI a esas benditas tierras y por la responsabilidad compartida con José Carlos de ser capaces de responder a la confianza, y por qué no decirlo, también a la presión que Gabi había depositado sobre nuestros hombros”.

Fue un escenario enriquecido por juntarse caras de diferentes países de Latinoamérica; tanto de alumnos como de profesores. Alguno de ellos nos comentó que una de las principales causas de su asistencia era que se dedicara tanto tiempo a la Humanización de los Cuidados Intensivos.
 



Realizamos un Taller Pre-Curso tremendamente dinámico y con casos prácticos reales sobre la Limitación del Tratamiento de Soporte Vital y el Duelo, que impartimos mano a mano durante casi cuatro horas. Escuchar a Mamen, es un privilegio.

Al día siguiente, el Curso abrió boca: Primera Jornada dedicada exclusivamente a la Humanización en Cuidados Intensivos: 15 conferencias, donde ambos impartimos casi la mitad de estas. Con el auditorio lleno, pudimos contar “Qué es el Proyecto HU-CI”. Y posteriormente hablar de la satisfacción de las familias, de la experiencia de UCI de puertas abiertas, del proceso de morir en la UCI, la normalización del duelo y la necesidad de que los profesionales integremos y trabajemos habilidades relacionales. Habilidades que nos ayudan a cuidar de lo invisible con la tecnología invisible: LA HUMANA.

Expusimos los trabajos de Ángela Alonso, Marisol Holanda, José Manuel Velasco, Iñaki Saralegui, Dolores Escudero… y de otros compañeros del Proyecto, que así participaron también en esta difusión de la Humanización en Ecuador.

Para culminar, mesa redonda: Limitación del tratamiento de Soporte Vital (con momentos sutilmente calentitos… Yo soy así… qué le vamos a hacer).

Y una novedad: El último día, nos invitaron a clausurar el Curso: Impartí una Conferencia sobre la Utilidad de los Ultrasonidos en UCI y Emergencias. Gabi y yo estamos de acuerdo en que al ser una técnica incruenta, no invasiva, realizada a pie de cama y por el mismo profesional que trata y conoce al paciente, puede ser uno de los paradigmas de la tecnología aplicada a la Humanización de los cuidados Intensivos y a la Medicina centrada en el paciente.

Durante el Curso pudimos ver que el mensaje había calado profundamente por los muchos profesionales que nos abordaban para darnos las gracias y manifestarnos su cariño (era asombroso ver cuántos seguían el Proyecto HU-CI)... Pero esto no es suficiente.

Ahora en las UCI de Ecuador tenéis que formar grupos de trabajo, crear proyectos, implementar acciones de mejora, registrar resultados, publicarlo todo… Trabajar duro para que la llama se extienda, a pesar de los posibles muros que aparezcan en vuestros caminos… ¡Y en Proyecto HU-CI os estaremos esperando con los brazos abiertos para dar voz a todo lo que hagáis!

Obligado es agradecer al Dr. Santiago Párraga su acogida, así como a todo su equipo y a los asistentes al evento. Tras dejar pasar unos días para que nuestras emociones se asienten, podemos decir que ha sido una experiencia maravillosa: Quito es una ciudad de rica historia y realmente hermosa. De gente amable y cordial. Conocer su cultura, conversar con ellos, la organización del Curso… Todo fue perfecto. 
 


Y para terminar, una vez más… prendió la llama.

¡Mucha H para todos!

Mamen Segovia
Enfermera. Master en Counselling.
Miembro del Proyecto HU-CI.
Centro de Humanización de la Salud.

Dr. José Carlos Igeño Cano
Jefe de Servicio de Medicina Intensiva y Urgencias.
Miembro del Proyecto HU-CI.
Hospital San Juan de Dios de Córdoba

sábado, 17 de septiembre de 2016

Regalando Tiempo, por Cristina Díez y José Manuel Gómez


Decía Gregorio Marañón: “Lo mejor del mundo lo han hecho siempre los diletanttis, los que hacen las cosas por deleite, por amor y no por obligación o rutina.”

Esta semana, en el Hospital Gregorio Marañón, se ha hecho ‘oficial’ el proyecto de humanización en el que hemos estado trabajando desde octubre del año pasado. Casi un año de trabajo que poco a poco ha ido creciendo y tomando forma hasta llegar a su puesta de largo. Ha sido emocionante. Hemos iniciado nuestro programa “Programa de Puerta Abiertas”, y no ha sido nada fácil.



 


La Humanización de la asistencia sanitaria es fundamental para el bienestar del paciente y para el de los familiares -este blog está lleno de ejemplos-. La novedad principal para nuestra unidad es la reorganización del horario de visitas, haciéndolo más flexible y amplio, aumentando el tiempo de permanencia del familiar con su ser querido enfermo. 

Este aprendizaje supone un importante esfuerzo personal, pero que, por otra parte tiene una de las recompensas más incomparables: la satisfacción de haber llenado las vidas de muchas personas de ese tiempo, el largo tiempo que permite acompañar, alentar, aliviar y calmar a otros muchos enfermos en sus dilatados periodos de recuperación, o el tiempo que permite despedirse con calma de sus seres queridos cuando el fallecimiento es inminente e inevitable .

Cómo os podéis imaginar y muchos de vosotros lo habréis vivido, la Humanización de las UCI todavía choca con muchas opiniones costumbristas, rutinarias, recelosas, obsoletas y egoístas. Los que hemos puesto todo nuestro empeño en poner en marcha esta medida estamos nerviosos, inquietos, como antes de un examen muy importante.

Por supuesto que hay mil detalles más en este proceso de humanización que estamos viviendo. Al personal sanitario no se le prepara para cuidar “lo invisible”, ese toque, que va más allá del mero profesionalismo, y que impregna cada uno de los aspectos de nuestra vida laboral, y por qué no, también personal. En este proceso de poner la H a nuestra UCI, nos hemos dado cuenta de que cuando humanizamos el cuidado del paciente, también humanizamos las relaciones y el trabajo con nuestros compañeros.

Estamos impacientes por ver cómo encaja la medida en la Unidad, habrá problemas, sin duda, pero seguiremos convencidos y defendiendo que “abrir las puertas de la UCI” es lo mejor para nuestros pacientes y para las familias. Pero, además, creemos que es bueno para el personal, porque esta corriente humanizadora es una forma de vivir la profesión de una manera especial, intensa y epidérmica de practicar los cuidados críticos.

Los gestores (Supervisores y Jefes de Servicio) debemos humanizar la gestión: cuidar al personal, para que ellos, a su vez, puedan cuidar lo mejor posible a pacientes y familiares, porque la humanización es un proceso también de exposición y deben dotar a su gente de las herramientas necesarias para que no resulten dañadas.

Han tenido que pasar 50 años para que en el Hospital que lleva el nombre del ilustre médico se abra paso el amor a través de las puertas de la UCI. Desde esta #benditalocura que es el proyecto HU-CI venimos diciendo machaconamente que hay mucho amor en las salas de espera de las UCI y que es tiempo de hacerlo pasar dentro, porque el amor, quizás no cura, pero cuanto menos alivia.
 
Pero el amor no está solo fuera, en las salas de espera, también está dentro, en las unidades, en cada uno de los profesionales que luchamos cada día por sacar adelante a nuestro enfermo. Auxiliares, enfermeras y médicos que amamos nuestra profesión y realizamos nuestra labor con vocación de servicio, con el deseo de mejora, con la esperanza de recuperación y con la ilusión de dar lo mejor de nosotros mismos y de proporcionar a nuestros pacientes los mejores cuidados.

Tenemos la suerte de contar con un equipo de profesionales tremendamente humano, con buena voluntad, y excelentes en el desempeño de sus funciones. Creemos firmemente que, tanto personal como profesionalmente, nuestra recompensa es enorme. Ese tiempo que invertimos en las vidas de los demás nos hace mejores personas cada día, y nos permite valorar más nuestro tiempo, y eso no lo puede decir mucha gente. 

Nos queda mucho camino, y juntos el camino se hace corto. Esta gran familia va creando lazos más profundos, porque compartimos momentos únicos que se repiten en el tiempo, haciendo una UCI más agradable para trabajar, más eficaz,… más humana.

Esta es una iniciativa impulsada por los que estamos dentro de las UCI, pero arranca de los deseos de nuestros pacientes y sus familias. Ellos nos lo han pedido, y debemos facilitar ese deseo, aunque sólo sea por hacerles pasar un momento menos angustioso, menos dramático, menos doloroso y más emocional, porque las emociones son energía, la energía que mueve nuestros corazones, un puñado de corazones diletanttis.

Cristina Díez y José Manuel Gómez García
Supervisora de Enfermería y Médico adjunto.
HU-CI del Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Madrid 

viernes, 16 de septiembre de 2016

Argentina y Perú con la H

 
Hola a todos, mis queridos amigos:
 
Ayer fue un día histórico para la humanización de los cuidados intensivos.
 
Dos Sociedades Científicas, la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) y la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva (SOPEMI) han concedido su Auspicio y Aval Científico a Proyecto HU-CI.
 
 
 
 
Se convierten así en la cuarta y quinta sociedad científica que avalan esta #benditalocura, y nos sirve de estímulo para seguir en la misma línea en la que venimos trabajando, integrando a todos en una búsqueda conjunta y global para que las UCI de todo el mundo sean espacios más amables para todos: pacientes, familias y profesionales.
 
 




Así que bienvenidos a todos, póngase zapatos cómodos porque hay mucho que caminar, y lo haremos JUNTOS.
 
GRACIAS de corazón a todas las personas que lo han hecho posible, y GRACIAS de corazón a todos los que día a día, apostáis por la revolución de la emoción en vuestras terapias.
 
Seguimos.
 
Feliz Viernes,
Gabi

jueves, 15 de septiembre de 2016

A veces curar…siempre acompañar. Por Laura Sanz


Sigue retumbando en mi cabeza aquella frase que dijo el Dr. Díaz Rubio en mi ceremonia de graduación: “El médico a veces cura, pero cuando no seamos capaces de curar, debemos saber acompañar. Es tanto o más importante que el poder curar”.

Anoche la vida me ha dado una nueva lección.

La vida, y mi paciente box 18, Madame R. 


Después de varios días en la UCI con noradrenalina luchando sin éxito y tomada la difícil decisión junto con los cardiólogos de retirar el esfuerzo terapéutico, se lo comunicamos a ella.

“Tiene derecho a saberlo y a organizar sus cosas”. Nos habló de su familia, de sus “planes”, de un sacerdote, de notarios…y de Chloé.

Chloé es su perrita y le acompaña desde hacía años. Quizá desde que enviudó, o incluso antes. “Ella es TODO para mí”, nos decía. “Si voy a morir, quiero hacerlo en casa. Quiero arreglar mis cosas y quiero estar con mi familia y con Chloé”.

Con dudas de que la retirada de aminas nos permitiera llegar tan lejos, decidimos hablar con su hija y que, quizá, ella pudiera traer a Chloé. Yo solo había visto una vez algo así en los periódicos. Hablaban de un perro que dormía con un niño autista hospitalizado y al que le había venido genial. ¿Podíamos hacer tal cosa? ¿Podíamos meter un perro en un box de la UCI? ¿Estaría nuestro jefe de acuerdo con tal decisión?.

Hoy después de ver cómo ha ido todo sólo puedo decir que quizá haya sido una de las mejores decisiones de mi vida. A primera hora durante el pase no fue sencillo. Las dudas sobre lo “correcto” o no, el modus operandi (¿sale ella? ¿dejamos pasar a la perrita en un bolso?), disparidad de opiniones... Por suerte nuestro jefe no lo ha dudado. 

Tenemos muchos antibióticos carísimos, drogas vasoactivas, monitores sofisticados, catéteres, morfina y otras drogas…creo que NADA nunca había tenido mejor recibimiento que la llegada de Chloé al box 18. Me he emocionado. Nos hemos emocionado, todos, desde las aides soignantes (auxiliares) hasta los internes (residentes). Solo pensaba en la frase de anoche: “Chloé los es todo para mí”.

He pedido a la familia y a Madame R. Hacer una foto de Chloé en la Unidad, para compartir esta experiencia en este blog. Mi sorpresa ha sido enorme cuando la propia paciente no sólo me ha autorizado a publicarla, sino que me ha pedido aparecer ella en la foto, con Chloé.




Hoy terminé mi guardia triste pero satisfecha. No pude curar. Pero he sabido acompañar. No se cuánto bien hice a mi paciente, pero ella a mí me ha dado una lección. Por encima de todos los medicamentos, hay lugares como el alma donde los catéteres no llegan. Depende de nosotros saber curar también con pequeños gestos que, en ocasiones, son la mejor droga.

Merci!

Dra. Laura Sanz
Médico especialista en Cuidados Intensivos
Service de Réanimation
Centre Hospitalier de Niort (Francia)

miércoles, 14 de septiembre de 2016

HUCI-CO: Perros en la UCI. Por Rubén Castrillo


"El perro es el mejor amigo del hombre".
 
Cuántas veces habremos escuchado esta frase, pero sólo quien tiene un perro sabe que realmente es así.

Me llamo Rubén, tengo 26 años, soy enfermero de la UCI del Hospital Moisés Broggi de Sant Joan Despí y tengo un perro.

Hace 3 años me dieron la oportunidad de formar parte del equipo de trabajo de la UCI, los mismos años que tiene Barney, mi perro. Es un Westy blanco, pequeño, cariñoso y fiel. Es parte de mi familia y ninguno de nosotros se imagina la vida sin él.

Nuestra UCI forma parte del proyecto HU-CI y tenemos una comisión que trabaja para humanizar los cuidados. Poco a poco hemos ido incorporando ideas para mejorar el día a día de las personas que pasan por nuestra unidad, pero todavía nos queda mucho camino por recorrer.

HUCI-CO es un paso más en este camino, una idea nueva que surgió hace un par de meses. Alba mi pareja es comadrona y algunas veces hemos imaginado que pasaría si alguno ingresara durante unos días en el hospital. A los dos se nos viene lo mismo a la cabeza: “como echaría de menos a Barney!!!”. Él me dio la idea.
 



Como es habitual cuando los pacientes llevan ingresados cierto tiempo, la familia suele traer fotografías de sus seres queridos que colgamos cerquita de ellos para que las puedan ver.

Enric es un señor que lleva cerca de 4 meses ingresado en nuestro unidad. Su familia al ver que el ingreso se iba prolongando nos pidió si podían traer fotografías de los hijos, nietos y demás familiares.

Un día al entrar a su habitación la pude ver: pequeña, viejita, con unos ojos enormes y blanquita. De ahí su nombre, Blanca, la perra de Enric y Ana.

Recuerdo que ese mismo día, después de hablar con Enric y su familia sobre el fuerte vínculo que tenían con su perrita, le prometí que haría lo posible porque pudiera ver a Blanca. En aquel momento la situación clínica de Enric no permitía poder hacer grandes aventuras, pero poco a poco fue mejorando.

Hace un mes, el 13 de agosto, con una situación clínica estable, con una traqueostomía y con Enric acomodado en su butaca pedí permiso a los médicos para poder llevarlo a la calle después de 4 meses para uno de esos #paseosquecuran, y si fuera posible, aprovechar y ver a su perrita. A todos les pareció genial.

Llamé a Ana, la mujer de Enric a las 10h de la mañana y le expliqué el plan. A ella le sorprendió mucho que un paciente de la UCI pudiera salir a la calle. Le pregunté si era posible traer a Blanca para que Enric la pudiera ver, todavía sorprendida me dijo que haría lo posible por traerla.

Enric no sabía nada y yo esperaba darle una sorpresa. Cogimos las cuatro cosas básicas para el traslado y salimos a la calle. Le gustó mucho volver a ver el sol, que le diera un poco el aire, estaba contento. Pero todavía faltaba lo mejor. Cuando vimos aparecer al hijo de Enric con la perrita, a él le cambió la cara, no se le quitaba la sonrisa, ¡volvía a ver a Blanca después de 4 meses! Estaba igual, como él la recordaba. Estuvimos 15 minutos en la calle y Blanca que todavía estaba un poco nerviosa del viaje no se separaba de la butaca de Enric, que la buscaba constantemente con la mano. Fue un momento muy especial y que estoy seguro que a Enric no se le olvidará nunca. 
 



Desde ese día Enric ha salido a la calle casi a diario, y ayer lunes, volvieron a traer a Blanca.

Todos mis compañeros y compañeras, médicos, enfermeros y auxiliares coinciden en que Enric está mucho más animado, con una actitud más positiva, hace mejor cara, y en cuestión de dos semanas parece que haya espabilado un montón. Se le ve con más fuerza, casi se aguanta de pie con poquita ayuda e incluso parece que empieza a dar algunos pasos.

Su estado de ánimo ha cambiado y todos esperamos que siga mejorando poco a poco, con la ayuda de su familia y el amor incondicional de su perrita, Blanca.

Rubén Castrillo Rodríguez
Enfermero de Cuidados Intensivos.

martes, 13 de septiembre de 2016

Respeto a la intimidad en UCI. Por María Rojas



 
La principal prioridad de los pacientes que sufren un proceso grave y/o de sus familias es recuperar el estado de salud, relegando a un segundo plano, en la mayoría de las ocasiones, el bienestar emocional, incluso la propia intimidad y en muchos casos, aceptando que no pueden elegir en su “rol” de enfermo.

La enfermedad pone en peligro, dos pilares fundamentales de la Dignidad Humana: Intimidad y Autonomía. La situación de dependencia impuesta por la enfermedad hace que el paciente esté en una situación de vulnerabilidad pero tiene unos derechos específicos en este contexto, y es el cuidador el que los debe conocer y respetar, siendo su responsabilidad garantizar la intimidad, tanto de las personas autónomas como de las que no pueden hacer efectivo este derecho.

Cuando se habla de respeto a la intimidad del paciente, desde el punto de vista profesional, se piensa en la salvaguardia de la identidad del paciente en publicaciones, la confidencialidad de los registros médicos, la custodia de la documentación clínica, etc. Olvidando que también es, el conjunto de sentimientos y pensamientos que una persona guarda en su interior, y que son, parte fundamental de su identidad.




En nuestro Proyecto 1 año, 12 meses para 12 compromisos, dedicamos el mes de Septiembre a recordar que respetar la INTIMIDAD del paciente más vulnerable, debe ser una prioridad en la HU-CI. Hace un tiempo que redactamos este “DECÁLOGO de buenas prácticas para garantizar la intimidad del paciente crítico”, que hoy compartimos con todos vosotros:

1. El respeto a la intimidad corporal: pediremos permiso para desnudar, tocar, explorar... el cuerpo del otro, explicando previamente qué se le va a hacer. Con especial delicadeza en el momento del aseo.

2. Respeto al espacio físico: mantendremos el box cerrado si lo prefiere el paciente, avisado de que se va a entrar y para qué.

3. Recogida de información de la persona atendida: preguntaremos lo necesario, no estamos legitimados a preguntarlo todo.

4. La información entre compañeros de equipo implicados en la atención a la persona: la valoraremos qué información se transmite al equipo y cuál se reserva para uno mismo, si no aporta ningún beneficio al proceso clínico y puede vulnerar la intimidad del paciente.

5. Información telefónica: NO daremos información clínica por teléfono de forma rutinaria. Sí lo podemos plantear en situaciones individualizadas, con garantías de con quién estamos hablando, con el consentimiento del paciente siempre que sea posible.

6. El respeto a la intimidad y la participación de la familia o personas vinculadas: preguntaremos al paciente quien desean que sea informado, ya que tienen derecho a escoger con quién quieren compartir la información sobre su estado de salud. La mayoría de edad en salud a los 16 años, siendo titular del derecho a la información y a la confidencialidad sobre su persona.

7. Custodia de la historia clínica: estaremos atentos a la historia, para evitar la intromisión no deseada en intimidad del paciente.

8. Intimidad a la hora de recibir visitas: durante el ingreso los pacientes tienen derecho a escoger quien puede visitarle. Intentaremos mejorar la imagen del paciente de cara a la visita, para reforzar su autoestima.

9. Intimidad en el traslado de pacientes a pruebas complementarias o a otras plantas del hospital: seremos cuidadosos, prestando atención a la exposición física durante los traslados.

10. Respeto a la imagen pública y social del paciente: No se ha de dar información a los medios de comunicación (accidentes, agresiones, personajes públicos, etc.), excepto que haya una autorización expresa.

Dra. Maria Rojas
Médico Intensivista

sábado, 10 de septiembre de 2016

Juana Penélope. Por Sergio Sandes


Las agujas se cruzan, se superponen, se chocan.

Enlazan una hebra y se vuelve a cruzar.

Dos agujas y un ovillo de lana gris. 

Gris como el cielo de los malos presagios.

Con sus sesenta y dos años Juana teje, tal como lo hizo toda su vida.

Cuando le preguntan qué está tejiendo la respuesta sale sin demora:

“Una bufanda para él, para cuando despierte”

Al lado de Juana está Eusebio, su amor de toda la vida.

Ya perdieron la cuenta, pero llevan más de cuarenta años juntos.

En la sala de terapia intensiva Juana teje a su lado.


 

No entiende los números que cambian, ni las curvas que se dibujan.

No entiende las alarmas que suenan.

No entiende la mitad de las palabras que le dicen en el informe médico.

Sí entiende que Eusebio está muy mal, que las probabilidades son pocas.

Pero sigue tejiendo para él.

Como Penélope, se aferra a la esperanza de la vuelta y al tejido.

Sabe que cada día que pasa es más difícil que su amado vuelva.

Se prepara para lo peor, sin dejar de esperar un milagro.

Y sigue tejiendo… para Eusebio.

Desde el primer día de internación en terapia supo que esta vez era más grave.

 Lo único que pidió fue que le dejen tejer al lado de su cama.

“Una bufanda para él, para cuando despierte”

Y en voz muy baja agrega: “o para que se la lleve puesta, si ésta vez le toca irse”.


Sergio Sandes
Docente de la Universidad Nacional de Misiones
Instructor del curso ECC de SATI
Coordinador del Comité de Expertos en Cuidados Críticos de la Federación Argentina de Enfermería
 

viernes, 9 de septiembre de 2016

Entrenando la Compasión


Hola a tod@s, mis queridos amigos.

Hace un par de meses y gracias a Enric Benito, conocí a Gonzalo Brito tras ver una charla suya en el último congreso de la SECPAL.

Gonzalo es de Chile, un psicólogo clínico que amplió su formación en el Centro para la Investigación y la Educación en la Compasión y el Altruismo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford (CCARE, por sus siglas en inglés), siendo el primer instructor certificado para impartir el programa de Entrenamiento en el Cultivo de la Compasión (ECC).

Como ya imagináis, le escribí un correo electrónico presentándome y dándole a conocer el Proyecto HU-CI. La reflexión fue la siguiente: los profesionales de HU-CI necesitamos entrenar la compasión y añadirla como una #humantool en nuestras habilidades de relación.

Y cómo es la vida, que parece que todo es casual y nada lo es: uno de sus cursos ECC va a ser impartido en Madrid entre Octubre y Diciembre, gracias al Nirakara Mindfulness Institute, que centra su actividad en la Universidad Complutense de Madrid.





No corráis: todas las plazas ya están ocupadas aunque si os interesara podéis apuntaros en la lista de espera. Yo me siento profundamente agradecido, puesto que desde Nirakara me han invitado a asistir como participante.





Pero quiero que os hagáis una idea de los temas básicos que vamos a tratar:

Asentamiento y Enfoque. Asentar la mente en la experiencia presente con aceptación a través de ejercicios en los que se enfoca la atención deliberadamente en la respiración; desarrollo de mindfulness.

La compasión como capacidad natural. Se ayuda a reconocer los signos psico-físicos de la compasión mediante ejercicios guiados y herramientas dialógicas.

Auto-Compasión. Desarrollo de habilidades tales como el diálogo auto-compasivo, auto-aceptación y auto-guía en las circunstancias difíciles. Se entrena cómo entrar en contacto con los sentimientos y necesidades; y relacionarse con ellos con inclusión y compasión. Se apunta a que el cultivo de la auto-compasión es la base para el desarrollo de una actitud compasiva hacia los demás.

Amor a uno mismo. Aprender a desarrollar cualidades de calidez, aprecio, alegría y gratitud por uno mismo.

La humanidad compartida. Se establecen las bases del cultivo de la compasión hacia los demás a través del reconocimiento de nuestra humanidad común compartida e interdependencia.

Compasión. Sobre la base anterior, los participantes comienzan a cultivar la compasión por todos los seres.

Compasión Activa. Este paso consiste en la evocación explícita del altruismo; aliviar el sufrimiento de los demás. Esta práctica se conoce como Tonglen o “dar y tomar”.

Práctica integrada de cultivo de la compasión. Los elementos esenciales de los epígrafes anteriores se combinan en una práctica de meditación compasiva integrada que puede ser adoptada como práctica diaria. 

Os iré contando sobre la experiencia, pero...¿a que suena increíble?.

Feliz Viernes,
Gabi