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martes, 4 de octubre de 2016

Enfermería en el final de la vida. Por Laura Caccianini


Si bien la muerte es parte de la vida, no deja de ser un murmullo que transita el cotidiano hospitalario convirtiéndose en ese algo que pretendemos evitar porque nos enfrenta al sabor del fracaso.

Enfermería tienen una importante participación frente al final de la vida como en la atención directa y constante del paciente moribundo y su familia, esto demanda profesionales interiorizados en sus emociones y fortalezas. 




Observar qué relación existe en el equipo de salud y los procesos suscitados en el campo de acción, permite conocer de qué manera se vivencian los duelos reiterados en el sin tiempo del hacer cotidiano, donde danzan la ética profesional, la empatía y la cultura personal que nos distingue como individuos. 

Capacitados en brindar bienestar, y cuidados, destacados en la comunicación y la compasión con el paciente y su familia, Enfermería se enfrenta ante la situación de replantearse su propia existencia y finitud, sintiéndose en algunas circunstancias, con las manos vacías al acompañar las lágrimas de aquellos que pierden a su ser querido.

El estrés juega un papel preponderante en la atención de estos pacientes y la ansiedad, junto con la angustia, amenaza, incertidumbre, frustración, temor y tristeza son las emociones más transitadas por personal de Enfermería, dada la proximidad permanente que desempeña en su labor.

En una encuesta realizada en Argentina a 50 enfermeros de diferentes hospitales tanto de origen público como privado, se pudo observar que el 90% se encontraban dispuestos a recibir una mayor capacitación sobre el cuidado de pacientes moribundos.

El 25% de los encuestados se sentía preparado emocional y profesionalmente para el desafío de las Terapias Abiertas habiendo sido interiorizado con una capacitación previa el 21% de los participantes El 37, 5% estaban capacitados en Cuidados Paliativos y el 58% afirma que se dialoga sobre el final de la vida en su área de trabajo.

Los encuestados sienten que los familiares perciben a Enfermería como Indiferentes 29%, Empáticos 42% sintiendo que no son percibidos un 29%.

Si bien la sociedad actual tiene el proceso del morir institucionalizado en los hospitales, el 87% de los enfermeros prefiere morir en su hogar. Durante su formación profesional, solo el 8% había recibido herramientas para afrontar el final de la vida.

Ante el interrogante de conocer si existe o es brindado un espacio para recibir ayuda frente a las inquietudes que puedan surgir, solo el 6% de la población encuestada dio una respuesta afirmativa.

El modo de resolución de los duelos personales imprime un sello indiscutible en las vivencias del campo practico, por ello es importante bucear en lo emocional de manera individual y colectiva, a fin de evitar negaciones y distanciamientos no terapéuticos.

Sabernos vulnerables no señala debilidad, sino que amplía el autoconocimiento y promueve la autorrealización de mayores logros, reduciendo las probabilidades de padecer Burnout.

Una escucha activa sobre el impacto que produce los hechos del final de la vida, mayor capacitación en Cuidados Paliativos y un espacio de reconocimiento donde Enfermería pueda canalizar las necesidades de expresión de manera creativa y terapéutica, puede ser el principio de una gestión de cuidados hacia los profesionales de Enfermería que se verán reflejados en una calidad de atención más saludable.  

 
Lic. Laura Caccianini
Terapia Intensiva Adultos

6 comentarios :

  1. Que ironía de la vida leer esto.Hace 6 años mi padre murió en la terapia del hospital Pirovano. Si ningun tipo de cuidado ni intensivo ni paliativo es mas murio sin dx.
    Luego de eso decidí ser enfermera ...hoy soy Lic en enfermería en la Uti.
    Y todo el tiempo abogó x los cuidados humanizados.

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    1. Entiendo perfectamente tu sentir,conozco el hospital desde que nací y he transitado en el felicidades y tristezas personales. Te felicito por transformar tanto dolor en amor y capacitación a favor del otro. La humanización de los cuidados hace posible que se reduzcan este tipo de casos asi como el análisis de nuestras propias actitudes. Gracias por tus palabras Lic. Laura Caccianini

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  2. Hola. He visto este blog y os agradezco mucho lo que haceis. Fui paciente de UCI por una semana solo y aun recuerdo lo mal q lo pasé. Cuando estamos enfermos un poco de cariño es vital para nuestra recuperación. Os dejo lo que escribí hace tiempo sobre mi experiencia en la UCI:
    https://historiadeundanocerebral.wordpress.com/uci/
    No puse el hospital xq no quería molestar a nadie, pero fui operada en la clinica El Rosario de Madrid.

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  3. No soy enfermera, pero me tocó cuidar enfermos de cancer , y los cuide con mucho amor hasta que murieron , me enseño , que el enfermo, muchas veces no es entendido ni por su propia familia, pero la familia si , se da cuenta, el amor que les brinda quién los cuida...saludos , si todo lo que hacemos , lo hacemos con amor, siempre daremos lo mejor!,...Aparte de la vocación..



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  4. Hola Laura me parece muy buena tu iniciativa de hacer reconocer la importancia de la humanización en la relación con el paciente y la familia y del del cuidado y el alerta enfermero en UTI. TE FELICITO POR TU IMVESTIGACIÓN!! SOS UN EJEMPLO!! Viviana.

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  5. soy Licenciada en Enfermería. he atravesado las UCI, como enfermera y alguna vez como paciente, debo decir que se padece mucho la deshumanizacion, por eso apelo siempre y de mil maneras el llamado a humanizar nuestros cuidados.
    detrás de las puertas se sufre, muro adentro se sufre, Bendita las manos de las enfermeros que pasaron y tomaron mi mano. y aquellas que calmaron a mi esposo las veces que consultaba. Te felicito Laura.

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