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jueves, 31 de julio de 2014

Mantén la calma, porque sí me importa (segunda parte)...por Verónica Rojas

En Chile hay una frase muy típica que dice así: “no hay primera sin segunda”….y en alusión a eso hoy les escribo la 2º parte de “Mantén la calma”.
 
Recordarán que mi cabeza y corazón quedaron impactados luego de conocer la realidad del servicio de Urgencia y una de las últimas preguntas que me formulé y a la cual los invité a reflexionar fue: ¿Podemos en realidad hacer algo?

Probablemente pensaste lo mismo que yo “Es imposible” y la verdad no te culpo por ello, después de todo la tarea es titánica! En resumidas cuentas ¿quién soy yo?...pues bien déjame decirte que SI podemos hacer algo.
 
 
Einstein muchos años atrás ya nos adelantó: “No esperes resultados distintos, si sigues haciendo lo mismo” es por esa razón que si quieres ver cambios, debes comenzar haciéndolos tú!! No esperes que el que está al lado sea cálido con el paciente y su familia, no esperes que la situación sea la indicada o incluso no esperes tener la capacitación específica en atención humanizada para comenzar a ser un revolucionario de los cuidados.
 
Hoy las Unidades Intensivas necesitan personas que atiendan personas, no robots que atiendan cuerpos u órganos; tal vez piensas ¿Pero tan solo soy 1? Que equivocado estás…somos miles esparcidos por el mundo cansados de lo mismo y anhelando algo más.

La pandemia de la fiebre porcina comenzó por 1, y ese “uno” se multiplicó por el mundo, juntos podemos ser la pandemia que haga de nuestras unidades un lugar más humano.

 
Después de todo hay una buena noticia, aún no se desarrolla una vacuna que combata la determinación y pasión de un alma en llamas.

Hasta la próxima semana!

Verónica Rojas
 
 

miércoles, 30 de julio de 2014

Cien días de UCI, en Tiempo de Curar

Hola a tod@s, mis queridos amigos:

Gracias al Alberto García Salido vía twitter, quiero compartir con vosotros un pequeño tesoro.



Os presento el blog Tiempo de Curar, de Juan Ramón Villanueva.
En Mayo escribió el relato Cien días de UCI, que comparto con todos vosotros:

"Las alarmas no dejan de sonar.
 
El respirador envía bocanadas de oxígeno que reciben los pulmones cansados.
Una sonda unida a una bomba lleva alimento líquido hasta el estómago; del cuello parte un ramillete de vías encargada de repartir por las venas todas las medicaciones necesarias para reparar los restos de Salud dañada.
 
 En el Pasillo de la Salud Perdida las paredes se vuelven anchas, desaparecen, y hacen del reloj un mundo eterno. Nada es lo que parece, y minutos simulan horas y horas días, y sumándose, nervios, ansias y esperanzas se difuminan en meses que pasan sin apenas cambios, sin apenas alegrías.
 
Cien días de UCI.
 
Cien momentos de espera desesperada; cien instantes de riesgos, errores, retrasos, recaídas, aciertos, cuidados y maravillas.
Traqueotomía, infecciones. Un episodio de shock séptico que casi termina con todo: los riñones que necesitan apoyo, las arterias que requieren ayuda, y los pulmones que se niegan a colaborar. Pérdida de peso, pérdida de fuerza, pérdida de esperanza, que viene y que va.
 
Cien días de UCI y la vida sigue igual.
 
El paciente lo siente todo junto; a veces se frustra y a veces olvida. Porque quizá sea mejor olvidar. Y los demás observan, entre cansados e impotentes, los días pasar. Cada hora regalada es un triunfo pírrico. Cada esperanza perdida, años de vida escapada.
 
Y me pregunto cómo se viven cien días allí. Y me pregunto si harán falta cien más.
 
El mundo camina con paso lento en el pasillo sin fin de la Salud Perdida. Pero pasa inmisericorde por el enfermo y su familia. Y nada les devolverá la alegría estancada, la esperanza oxidada, la ilusión perdida.Todo pasa. Nada queda. Pero a saber cómo pasa y cuál será el precio a pagar.
 
 A seguir pagando, hasta terminar."
 
 
Muchas gracias a Juan Ramón, te seguiremos de cerca!!!
Feliz miércoles
 
Gabi
 

martes, 29 de julio de 2014

Con el Aval Científico de SEEIUC

Hola a tod@s, mis queridos amigos:

Hoy es uno de esos días en que uno tiene la satisfacción y el honor de compartir buenas noticias con los amigos.

Os enseño la carta que recibí ayer de la Presidenta de la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (SEEIUC), Rosa Jam:
 
 
Así que espero que sigamos dando lo mejor de nosotr@s y que todos os sigáis sintiendo partícipes de Proyecto HU-CI, como en nuestro día a día, enfermer@s y médic@s trabajando codo a codo como lo que somos, los Profesionales del Enfermo Crítico.
 
Esta ronda la pago yo!!
Salud y Felicidades para tod@s
 
Gabi

sábado, 26 de julio de 2014

Posiblemente...la mejor manera de ir a quirófano!

Hola a tod@s!!

Desde Facebook y desde Buenos Aires, Diego Pelayo comparte con nosotros probablemente la mejor forma de entrar en un quirófano:

 
Doreta Norris, paciente con cáncer de mama,  entró a quirófano por su propio pie bailando con sus médicos y enfermeras antes de ser sometida a una doble mastectomía en el Hospital Piedmont Henry.

Fue su manera de aplacar los nervios.

¿Y por qué no?.

 
Doreta está ahora en remisión completa.

Feliz sábado!
Gabi

viernes, 25 de julio de 2014

Evidencias frente a los recortes en las plantillas de Enfermería

Hola a tod@s, por fin es viernes!!

Hoy quiero hacer eco del artículo de Opinión publicado por José Manuel Velasco en la revista Enfermería Docente en 2013 y difundido íntegramente en la web Seguridad del paciente y enfermero

Os doy un resumen, pero merece la pena que lo leáis entero.

"En un ambiente de preocupación creciente por la seguridad de la atención sanitaria, numerosos estudios han analizado la relación entre la dotación de enfermeras y los resultados obtenidos.

Basándose en ellos, diferentes sociedades científicas se han pronunciado sobre la repercusión sanitaria que produce un déficit en la relación enfermera/paciente (E/P).
  • Aumento de las complicaciones iatrogénicas.
  • Aumento de los errores humanos.
  • Retraso en el destete de la ventilación mecánica.
  • Aumento de la tasa de infección
Dicho de otras maneras:
  • Cuando la relación enfermera/paciente (E/P) disminuye, existe un aumento considerable en los tiempos de los procesos críticos como consecuencia del aumento de: infección nosocomial, aumento de errores de medicación, complicaciones, infecciones de heridas.                    
  • Los pacientes sometidos a cirugía en hospitales con bajas relaciones E/P corren un mayor riesgo de desarrollar complicaciones evitables como por ejemplo, infecciones urinarias, neumonías, trombosis, y otras complicaciones pulmonares.
  • Los pacientes sometidos a ventilación mecánica precisan de mayor tiempo para su destete (desconexión del ventilador) cuando la relación E/P disminuye.
Un gran número de estudios, con amplias muestras y publicados en revistas de gran impacto, alertan de igual manera sobre las consecuencias de una inadecuada planificación de las plantillas de enfermería y sobre la relación entre eventos adversos, muerte, costes y el número de enfermeras.

En base a estos informes puede afirmarse que una buena relación cualitativa y cuantitativa de enfermeras disminuye las tasas de mortalidad y de morbilidad, disminuyendo también la estancia media, la tasa de readmisión y consecuentemente los costes de la atención.

Inexplicablemente, e inmersos en una crisis económica que todo lo justifica, venimos observando a diario importantes reducciones en las dotaciones de profesionales enfermeros. Y digo inexplicablemente porque habitualmente nadie se expone a explicar con datos los motivos por los cuales se toman estas decisiones antes de ejecutarlas. Y porque resultan inexplicables desde cualquier punto de vista, tanto científico, económico, como de sentido común.
Si en ausencia de otros argumentos, los motivos para justificar esa reducción son exclusivamente económicos y quienes toman esas decisiones piensan que la reducción de personal de enfermería va a suponer un ahorro, resulta un deber lanzar una advertencia del error que ello supone, en base a la abundante bibliografía que documenta este hecho.

Podría calificarse, cuando menos, de “arriesgado” el seguir adelante con las propuestas de disminución de plantilla de enfermeras por debajo de ratios contrarias a las recomendadas".


Pues ale, el que tenga oídos para oir...
Feliz Viernes!!

jueves, 24 de julio de 2014

Counselling...tras superar un infarto

Hola a tod@s, mis queridos canallas.

Una enorme satisfacción y un orgullo para mi ver que Proyecto HU-CI y las experiencias de sus colaboradores van dando sus frutos científicos.

En los Cursos de Verano de la Universidad de Alcalá ha tenido lugar el Curso Hábitos de vida Cardiosaludable XIV, dirigido por los Dres. Hernández-Madrid, Matía y Zamorano. 

Pues bien, una de sus charlas la realizó Juan Manuel López-Reina Roldán, Enfermero de la UCI del Hospital Universitario de Torrejón, Máster en Cuidados Críticos y Doctorando en Enfermería en la Universidad de Alcalá.



Os presento y comparto la clase que dio, llamada "Tras superar un infarto", basada en la historia de José Luis Díaz y que ya todos conocéis.

En él se habla de Counseling (una herramienta que mejora la comunicación con el paciente) y sus tres pilares: RESPETO, EMPATIA y AUTENTICIDAD.

Citando a Carmen Segovia, enfermera de la Organización Nacional de Trasplantes y Master en Counselling:

•     “ Conocer y practicar habilidades básicas de counselling, además de facilitar la interacción con los pacientes y sus familias, proporciona seguridad a los profesionales de la salud al disminuir su incomodidad y los niveles de tensión”

•    “ La práctica continuada de counselling es la base para establecer un vinculo terapéutico de confianza, autoridad y respeto necesarios para que la relación sea eficaz”

Espero que sea de vuestra utilidad. 
Muchas gracias a Juanma y sobre todo a José Luis!!

Feliz jueves,
Gabi




miércoles, 23 de julio de 2014

Los Zombies salen de la Tele, por Jose Sesmero

Coloquialmente y en sentido figurado, “Zombie” se ha usado tradicionalmente además del “muerto revivido” para designar a aquella tarea o entidad que realiza de forma mecánica su trabajo como si estuviera privado de la voluntad.

En el ámbito sanitario reconocemos tres tipos de sucesos que identificamos rápidamente como nocivos para llevar a buen término el proceso de salud-enfermedad, cuya corrección sabemos que nos ahorra tiempo y dinero.

1. Los pacientes que viven su enfermedad de forma pasiva, dejándose llevar por el sistema.

2. Aquellos trabajadores que por circunstancias han arrinconado su vocación que aunque latente permanece escondida y hacen sus tareas con aparente “no implicación”.

3. Los procedimientos que realizamos porque sí, porque así se ha hecho siempre y se siguen haciendo sin evaluar los resultados que producen o diseñar planes de mejora.



Excelente llamada de atención al respecto es la que realiza Abraham Palmbach en su post There May be Zombies in Your Hospital.

Creo que la vacuna para evitar el contagio de este “virus” está ya presente en el entusiasmo y compromiso que demuestra día a día la profesión sanitaria, de la que nuestros centros de trabajo y la misma internet están plagados de ejemplos.


Y si algún día en un pasillo de tu centro, te encuentras con alguien tambaleante, de ojos perdidos, que gruñe y balbucea mientras extiende los brazos hacia ti..... Recuerda, no le agredas. 

No es más que una persona que necesita tu ayuda ;)

Jose Sesmero

martes, 22 de julio de 2014

Medición de la satisfacción de los pacientes ingresados en UCI y sus familiares

Hola a tod@s, mis queridos amigos.

Recientemente publicado en la versión online de la Revista Medicina Intensiva, la Dra. Holanda y los compañeros del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla nos presentan el siguiente artículo.

El objetivo del estudio fue conocer el grado de satisfacción de pacientes y familiares durante su estancia en UCI, mediante un periodo de 5 meses. En su caso, utilizaron la encuesta de satisfacción Family Satisfaction Intensive Care Unit (FS-ICU 34). 

Se obtuvieron un total de 385 encuestas, 192 de familiares de supervivientes, 31 de familiares de fallecidos y 162 de pacientes. La mayor parte de los familiares encuestados estaban satisfechos con los cuidados recibidos y el proceso de decisiones (supervivientes: 83,46±11,83 y 79,42±13,58, respectivamente; fallecidos: 80,41±17,27 y 79,61±16,93, respectivamente). 

Los pacientes encuestados estaban muy satisfechos con los cuidados recibidos (84,71±12,85).

Los autores concluyen que el grado de satisfacción de los familiares y de los propios pacientes ingresados en la UCI es elevado. Aun así, existen varios puntos que deberían ser mejorados, como el ambiente de la sala de espera y el ambiente propio de la UCI en cuanto a ruido, intimidad e iluminación se refiere, así como algunos aspectos del proceso de toma de decisiones, entre ellos la esperanza suministrada acerca de la recuperación de su familiar.


Excelente artículo, que pronto podremos comparar con los resultados de nuestro estudio en el Hospital de Torrejón.

Felíz martes!!
Gabi

viernes, 18 de julio de 2014

EMPATÍA: el vínculo humano para la atención del paciente

Hola a tod@s, mis queridos amigos.

Llegó la segunda sorpresa de la semana, gracias a la Neonatóloga Susana de las Heras y compañera de la Facultad de Medicina de Alcalá.

El siguiente vídeo pertenece a la Cleveland Clinic, uno de los cuatro mejores Hospitales de los Estados Unidos y de prestigio internacional en muchas especialidades entre las que destacan la Cardiología y la Cirugía Cardiaca.



Una de las secciones de su web se llama "La oficina de la experiencia del paciente" y en ella comparten este vídeo llamado 


EMPATÍA: el vínculo humano
 para la atención del paciente

Son 4 minutos que ojalá cambien nuestra manera de mirar.



Feliz viernes!!
Gabi

Pd: Mi agradecimiento personal a Rebekka MurrellMedia Production de la Cleveland Clinic que muy amablemente contestó mi mensaje para la traducción al castellano y me facilitó el video para poder compartirlo con tod@s vosotr@s.


jueves, 17 de julio de 2014

Mantén la calma… Porque no me importa (I Parte), por Verónica Rojas

Soy una enfermera que nació y se desarrolló en una UCI.

En los años de trabajo he entendido que estas unidades son pequeñas “islas” dentro de los hospitales, y que a pesar de la crisis que la salud vive (independiente la parte del mundo en la cual nos encontremos) las unidades intensivas suelen tener mejor dotación de personal, un poco más de recursos y un poco más de calidez en la atención de los usuarios y sus familias.

Hace una semana recibí un llamado para ir de partime al Servicio de Urgencia de un Hospital Público. Con mucho temor decidí decir que si; podría probablemente escribir largas páginas de esa experiencia, pero entonces no seguirían leyendo el post, así que lo escribiré en 2 partes!

El turno comenzó con un paciente grave, que no cumplía criterios UCI (aunque claramente necesitaba un ventilador mecánico), rodeado por sus familiares en un estado de negación frente al desenlace inminente de morir.

Sus respiraciones se fueron haciendo cada vez mas espaciadas y un color blanco se apoderó de toda su piel. Mientras, un “pequeño biombo” cubría la mitad de la escena.

Busqué al médico con rapidez, lo busqué en 3 reiteradas ocasiones recibiendo como respuesta “ya voy”, los llantos de quienes lo acompañaban invadieron el lugar y el dolor de la pérdida (aún no confirmada medicamente) cubrió el ambiente.

Mientras esto transcurría en una pequeña sala, destinada para usuarios hospitalizados en la urgencia (por que no hay camas disponibles en los servicios del hospital) los demás pacientes trataban de “ignorar” lo que ocurría, actitud que también se replicaba en algunos miembros del equipo de salud.

Mi cabeza se llenó de preguntas y mi corazón de dolor…

¿La rutina se apodera de los trabajadores hasta el punto que ninguna situación nos sorprende?

¿Convivimos con la muerte, entendiéndola como algo natural y sin importancia?

¿Hay algo más importante que la dignidad humana?

Y por último la que hasta hoy me tiene pensando:
¿Podemos en realidad hacer algo?


Verónica Rojas

miércoles, 16 de julio de 2014

Ángeles sin alas



Hola a tod@s, mis queridos amigos:


Tengo el inmenso placer de compartir con vosotros el vídeo de Álvaro Garmuz "Ángeles sin alas", sobre el trabajo en la Unidad de Quemados del Hospital Universitario La Paz, de Madrid.






Probablemente muchos de vosotr@s lo compartísteis ayer. Contacté via vimeo con Álvaro para pedirle permiso para editar el video y ponerle subtítulos en Inglés, para aumentar la difusión del mismo.



Con la ayuda inestimable de Jose Sesmero en la edición y producción y Raquel Martín y Cristina Calderón en la traducción, hemos conseguido en tiempo record relanzar este precioso documento.



Sin más, os pedimos 9 minutos desde Proyecto HU-CI para verlo y os aseguro que os emocionará.




Pero qué bonito y qué duro es nuestro trabajo.
Un abrazo a tod@s,
Gabi

martes, 15 de julio de 2014

El apoyo psicológico a los profesionales de la Emergencia

Hola a todos, mis queridos amigos.

Ya hace algunas semanas, Pedro Martín-Barrajón, Psicólogo Sanitario y Coordinador del Grupo de Linkedin Psicología de Urgencias y Emergencias. Asociación Española de Emergencias (AEM) 112 Madrid, con más de 2000 seguidores, publicó un excelente documento sobre soporte psicológico a profesionales de la emergencia.



El apoyo psicológico a los profesionales de la emergencia, de Silvia Esteban, Unai Herreros, Maitane Iglesias y Leyre Larrañaga es un documento muy corto, de apenas 20 hojas, que repasa muchos de los campos que pueden afectar a los profesionales que trabajamos en Emergencia: Burnout, desgaste por empatía, traumatización vicaria, estrés traumático secundario,  estrés por incidente crítico; y presenta estrategias para hacer frente a los problemas: preventivas y de intervención.

Finalmente, aporta recursos disponibles que pueden sernos útiles para trabajar con personas que presentes estos problemas.

Desde luego, una lectura recomendada desde Proyecto HU-CI y que no podemos más que darle difusión máxima.

Feliz martes canallas...y preparaos para las sorpresas que estamos preparando!
Gabi

viernes, 11 de julio de 2014

La tarea, por Verónica Rojas

"La enfermedad -por ejemplo- me es dada como una tarea; me encuentro con la responsabilidad de lo que voy a hacer con ella", dice V. Frank en El hombre doliente, con esa frase comenzamos una Jornada de Reflexión en el lugar donde trabajo, la verdad es que lo primero que podríamos pensar es que la tarea del equipo es diagnosticar, tratar y restablecer la salud; desde ese punto de vista la “tarea” estaría realizada, sin embargo de manera personal creo que en esas líneas hay una riqueza más allá del componente biológico de la patología, y es precisamente la integración de la dimensión psicosocial de quien sufre una enfermedad es la tarea que se nos ha asignado, de la cual el equipo es responsable y  deberá dar cuenta.

La enfermedad constituye para el equipo de salud una instancia de desarrollo y también el desafío de tratar desde las individualidad, considerando aspectos personales y familiares. Una de las definiciones de tarea según la RAE es “obra o trabajo”, que nos señala que tenemos realizar algo en un tiempo determinado, pero existe otra definición “cuidado causado por un trabajo continuo” es esta última la que representa esas largas jornadas de turno en la Unidad de Cuidados Intensivos, donde de manera permanente y con un objetivo claro el personal se moviliza para lograr la recuperación del paciente.

Hemos recibido una tarea…ahora en nuestras manos está la oportunidad de hacer de una instancia de angustia, dolor e incertidumbre una experiencia de crecimiento y aprendizaje.

Un abrazo a todos! Hasta la próxima semana
Verónica Rojas.



jueves, 10 de julio de 2014

El número de personal y la mortalidad de los pacientes

Hola a todos, mis queridos canallas.

Desde la web de la Sociedad Europea de Cuidados Intensivos, nos proponen un artículo de revisión muy interesante sobre número de personal de las UCIs y la mortalidad de nuestros pacientes:

Esta es la hipótesis de los investigadores, que parece bastante lógica:

1- Un número mayor de enfermeras  se asociará con menores tasas de mortalidad de los pacientes.

2- Un número mayor de médicos en una UCI estará asociado con tasas de mortalidad más bajas.

3 - Un número mayor de personal de apoyo en una UCI estará asociado con tasas de mortalidad más bajas.

4- Cuanto mayor sea la carga de trabajo de la unidad, la supervivencia es menos probable.



Este es un estudio observacional donde se utilizan controles estadísticos para evaluar la relación entre las variables independientes claves de interés y la variable dependiente.
Encontraron que el riesgo de mortalidad se incrementa significativamente por la gravedad del paciente y la carga de trabajo del personal. Además, a más enfermeras y adjuntos, menor fue el riesgo de fallecer. Si el paciente estaba muy grave, este riesgo bajaba si el ratio de enfermería estaba ajustado.

Los autores afirman que la vigilancia de enfermería es uno de los mecanismos claves.

¿Qué os parece?
Feliz jueves,
Gabi

miércoles, 9 de julio de 2014

El Ictus del 380: la ausencia de humanismo

Hola a todos, mis queridos amigos.
Hace unos días contactó conmigo Juan Manuel Leyva Moral, Profesor Enfermería y Coordinador movilidad de la Escola Superior d'Infermeria del Mar de Barcelona.

Me contaba su experiencia al otro lado de la cama cuando falleció su padre hace 2 años tras sufrir un ictus hemorrágico.  De la horrible experiencia hospitalaria que vivió como hijo, como ciudadano y como enfermero escribió un relato descriptivo, originalmente pensado para hacer una reclamación que finalmente se quedó en un cajón porque no se atrevió a enviarlo.

Es bastante largo, así que os hago un resumen y para el que lo quiera leer, os comparto el PDF con permiso de Juan Manuel.

EL ICTUS DEL 380: experiencia de cuidados basada en la ausencia de humanismo

Barcelona, 7 de diciembre de 2011 
A/A Director/a servicios asistenciales Hospital General de XXXXX

Me llamo Juan M. Leyva Moral, soy enfermero y en la actualidad desarrollo mi labor profesional como docente en una Escuela de Enfermería, tras muchos años de experiencia en el ámbito asistencial (UCI y Atención Primaria). Le hago llegar estas líneas para expresarle mi insatisfacción en relación a la atención que mi padre recibió durante los días que estuvo ingresado en el centro que usted dirige.

Durante la tarde del pasado día 13 de noviembre, mi padre ingresó en el Hospital XXXXX afecto de un ictus hemorrágico. Una vez realizadas todas las evaluaciones diagnósticas se decidió ingresarlo en la Unidad de Cuidados Intensivos (box 1) para observación y tratamiento. La atención médica recibida fue objetiva, rápida y eficaz, pero por mucho que me duela tengo que decirle que la atención enfermera recibida fue devastadora. Quiero permitirme el lujo de darle algún detalle gráfico que espero le resulte igual desalentador como me resultó a mí y a los míos: 

1. Los horarios de visita. 

En el estado emocional de mi madre y hermanos era delicado y entendieron lo que pudieron. Nadie se preocupó por eso. (...) El problema vino al día siguiente por la tarde cuando las enfermeras o auxiliares en tono descarado, amenazante, dominante y exigente nos indicaron la obligatoriedad de la presencia de un único familiar dentro del box y de no hacer muchos cambios de familiares.

Una simple explicación pausada, empática y cercana hubiera sido necesaria para evitar este conflicto.

Mientras acompañaba y cuidaba de mi padre esa tarde, tuve la oportunidad de escuchar la conversación de las enfermeras en relación a lo sucedido: 

Enfermera A: "Pues fíjate que lo que me ha dicho la hija del 1, que la he tratado de forma borde. Yo no he estado borde!, sólo le he explicado las
normas y ella se ha enfadado". 

Enfermera B: "Aquí lo que pasa es que no podemos hacer excepciones, debemos tratarlos a todos igual y debemos marcar ya desde el primer día!"

Me pregunto a que se refería cuando hablaba, a gritos, de "marcar" dado que parecía que hablaba más de ganado que de personas (...). Sólo un enfermero del turno de la mañana se presentó por su nombre en la UCI. 

2. Trato humillante a otros pacientes / familiares 

Enfermera C: "¿Qué diagnóstico le pongo a la del Box 4?" 
Enfermera D: "¿Diagnóstico? ¡Ponle pesada! ¡Eso es lo que es! "

Esto a gritos en medio del control de la unidad. Me preguntaba dónde estaban los valores humanistas (y la educación general) que tanto hemos promulgado desde la docencia y la práctica enfermera.

Además esta misma Enfermera D, especialista en interrumpir el descanso de los pacientes dado los gritos que empleaba, dijo textualmente a una paciente "¡No te quejes tanto! Si te duele, te aguantas que bien te tendré que curar, ¿no?! ".

No quiero olvidarme de que se nos informó que era necesario que hubiera alguien siempre a la hora de las comidas y que de no ser así "quedará de los últimos y comerá frío porque aquí no podemos estar por todo", un gran comentario para añadir angustia y culpabilidad la nuestro proceso.


El ingreso a la planta fue por la tarde. A la llegada, mi madre sufría por el hecho de que mi padre llevaba unos días sin hacer deposición. Con tono cordial y amable le comentó a la auxiliar (ahora sí, porque lo pude leer en la etiqueta del uniforme no porque se presentara ella misma) si sería posible hacer algo para ayudarle a defecar. La respuesta recibida fue "¡vaya! pues también llevaba días sin hacerlo a la UCI, ya le podían haber dado algo allí. Hoy tenemos muchos ingresos, deberá ser mañana". Nos quedamos sin palabras. 

Pedí si se le podían colocar unas taloneras para evitar la aparición de úlceras por presión y la respuesta fue similar "en la UCI bien que no llevaba!". Una vez le dije que era enfermero su actitud cambió un poco y fue mas permisiva y cordial. La enfermera apareció por la habitación una o dos veces, sin presentarse como siempre, con prisa y transmitiendo una sensación de "ahora no puedo estar por vosotros y, además, por su padre poco se puede hacer". Afortunadamente, los días pasaron y pudimos comprobar que la actitud de tal enfermera fue puntual y el trato, aunque distante, siempre fue correcto. 

Otra experiencia dolorosa fue la intransigencia del equipo médico a la hora de informar a las familiar. Debía ser siempre entre las 7:30 y las 8:00 de la mañana y fuera de ese horario no se informaba de nada. Parece como si el horario estuviera escogido a conciencia para evitar informar a las familias, sobretodo teniendo en cuenta que se trata de un hospital que atiende a personas residentes a varias decenas de kilómetros de distancia. Las explicaciones siempre fueron breves y apresuradas, nunca por el mismo médico, y en ocasiones contradictorias. 

Nunca nadie nos preguntó cómo estábamos, si necesitábamos algo, si nos asustaba nada.

Nunca nadie nos ofreció un espacio para poder hablar, para poder expresar nuestras emociones. Daba la sensación de que nos rehuían para evitar abrir nuestra caja de las emociones.

Afortunadamente, un sábado por la mañana apareció una auxiliar que trató a mi padre por su nombre, sin consultar la pulsera identificativa previamente, que se dirigió a mí como hijo, que me preguntó cómo me encontraba, que me hizo entender que lo sucedido era muy duro y largo y que, en definitiva, le importaba lo que estábamos pasando. Me puse a llorar como deseaba hacerlo desde hacía días y ella me lo permitió, acompañándome con gestos empáticos y abrazos sinceros. No puedo más que felicitarla. Desgraciadamente, no volví a verla, y nadie más adoptó su papel, salvo un enfermero del turno de la mañana que no conocí personalmente pero tanto mi padre como mi madre hablaban maravillas de él. 

Otra experiencia digna de reflexionar sucedió durante una de las noches. En pleno uso de sus facultades, mi padre llamó al timbre dado que no se encontraba bien. Cuando vinieron estaba sufriendo una taquiarritmia. Curiosamente, pocos días antes algún profesional del turno de noche tuvo el placer de informar a mi padre que si llamaba mucho al timbre "¡se lo vamos a cortar!". Esto lo explicaba mi padre con lágrimas en los ojos durante el pase de visita médica, con miedo y con sentimiento de culpa, acompañando el relato con un deprimente "yo tenía una perra que cuidaba mejor que lo que me cuidan ustedes aquí".

Llegados a este punto, decidí hablar en persona con la Coordinadora de enfermería de la planta, la cual me atendió de forma calmada, educada y mostrando empatía por mis sentimientos pero cuestionando muchas de las cosas que le decía. He decir que días después de esta reunión con la coordinadora llegué a sentirme culpable de lo sucedido y tuve dudas sobre si lo que estaba experimentando era cierto o estaba maquillado por la alta carga emocional del proceso.

 Cada vez que pensaba en las lágrimas de mi padre, de mi madre y mis me convencía de que todo lo experimentado fue real y por eso resumo mi experiencia vivida como una "EXPERIENCIA DE CUIDADOS BASADA EN LA AUSENCIA DE HUMANISMO". 

Soy consciente de que la situación económica de nuestro país es muy delicada así como de las medidas compensatorias que tuvo que ser utilizadas para paliar esta situación, pero nuestra profesión, basada en el humanismo, no puede permitirse un recorte en fundamentos teóricos y existenciales tanto sólidos como son el acompañamiento, la empatía, la educación, la discreción, la calidez y el respeto.

Espero que reflexione acerca de esta experiencia y mire de encontrar fórmulas para evitar el mal que otros usuarios puedan sufrir. Nosotros nos conformamos con esto, a nosotros el daño ya se nos ha hecho, pero nos sentiríamos plenamente satisfechos al saber que se adoptarán medidas para evitar situaciones como las que hemos vivido nosotros estos días. 

Reciba un cordial saludo. 
Juan Manuel Leyva Moral

Sin palabras,
Un abrazo.
Gabi

martes, 8 de julio de 2014

Abrazos y corazones sanos

 
Hola a tod@s, mis queridos amigos:

La semana pasada, la Dra. Odile Fernández (www.misrecetasanticancer.com) publicó en su blog el post ¡Practica la abrazoterapia sin moderación! 4 abrazos al día para gozar de buena salud!.

Odile tiene la buena costumbre de referenciar todos sus comentarios, y me llamó mucho la atención que uno de los artículos en los  que se basa su post hubiera sido publicado en la revista de la Asociación Americana de Enfermeras de Cuidados Intensivos, Critical Care Nurse en 2004: Hugs and healthy hearts. Así que lo busqué y aquí lo tenéis.

Os resumo el post de la Dra Fernández:

" Imaginad que vuestro médico os prescribe 4 abrazos al día si sufrís depresión o ansiedad. El contacto físico es más importante de lo que pensamos.
Cuando abrazamos y nos abrazan todos los órganos de nuestro sistema se activan: el corazón, el cerebro, los sensores de nuestra piel y nuestro sistema endocrino. Este gesto disminuye la producción de cortisol y adrenalina, reduce el estrés y genera una agradable sensación de paz y equilibrio. Cuando recibimos un cálido abrazo se libera oxitocina que es la hormona del placer y el bienestar.

Cuando alguien es tocado, acariciado o abrazado, los receptores de la piel también se activan. Estos mandan señales al nervio vago del cerebro, responsable de reducir la presión sanguínea. A más abrazos, menos presión sanguínea.
 
Algunos expertos aseguran que son recomendables cuatro diarios para notar sus efectos positivos sobre nuestra salud física y espiritual.
 
Los abrazos son un gesto recomendado para todos, pero están, especialmente, indicados para aquellos que padecen  problemas emocionales de  estrés, ansiedad, miedo o depresión. Los abrazos reducen de forma significativa la preocupación por morir y mejoran la actitud ante los miedos existenciales entre los practicantes de la abrazoterapia.
 
Los abrazos también incrementan la calidad de vida de las personas con demencia.

Los abrazos son fundamentales para reducir el estrés y el miedo. "

 
¿Qué os parece? ¿Tenemos en las UCIs pacientes con todos estos síntomas?
¿Abrazoterapia en la UCI?
 
Feliz martes, canallas.

sábado, 5 de julio de 2014

Rebautizados, por Verónica Rojas

Amigos:

Esta semana me gustaría compartir con ustedes el extracto de una historia que una psicóloga muy conocida en Chile escribió hace un tiempo atrás, su nombre es Pilar Sordo.

“ Veo a una familia maravillosa preocuparse por el peinado de su madre que esta en coma profundo, para que en el momento de su partida se vea hermosa.

Veo gente recuperarse, con sonrisas y esperanzas como si hubieran vivido una pesadilla de la cual se borran con el tiempo muchos recuerdos.

Veo tubos, ventiladores mecánicos, muchas máquinas, remedios y sondas por montones para distintos fines los cuales empiezo a entender de a poco.

Veo y converso con muchas personas que tienen a sus seres queridos inconscientes, hablarles, tocarlos convencidos y a mi juicio con razón que ellos perciben el amor, si en verdad nunca el alma ha estado enferma.

Observo enfermeras, auxiliares de aseo, de alimentación, doctores, auxiliares de enfermería dar animo aún cuando a veces no hay mucho que esperar.

Recepcionistas, que reciben todo el día la angustia de todos los que estamos ahí y que además debemos reconocer que les damos el trato y cariño que merecen.

Ustedes se preguntaran desde donde hablo, lo hago desde la UCI, que se llama UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS pero por lo observado durante estos días dentro claramente debiera llamarse UNIDAD DE CARIÑO INCONDICIONAL.”



En la antigüedad los nombres escogidos marcaban a las personas por el significado de este, hoy tenemos la posibilidad de “re-bautizarnos” y hacer de algo “crítico” una instancia de “Cariño Incondicional”.


Verónica Rojas