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Mostrando entradas con la etiqueta Dr. José Manuel Gómez García. Mostrar todas las entradas
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sábado, 19 de noviembre de 2016

Ciencia y Humanismo al servicio de la Sociedad: #SOMIAMA 2016


Hola a tod@s, mis queridos amigos.

El tiempo vuela y ya está aquí nuevamente la reunión de la Sociedad de Medicina Intensiva de la Autonomía de Madrid, la SOMIAMA, que se va a celebrar los próximos 21 y 22 de Noviembre.



Con un título sugerente, "Ciencia y Humanismo al servicio de la Sociedad", esta vez la ubicación será el Salón de Actos del Hospital Universitario de Getafe ya que se celebra este año su 25 aniversario. ¡Muchas felicidades!

Muchísimas actividades que podéis ver en el programa, donde se va a repetir el curso de Ecografía, se llevará a cabo una sesión hemodinámica interactiva y mesas de infección, ventilación mecánica, resucitación cardiopulmonar y humanización. 
Participarán también ponentes como el Prof J.L. Vincent que nos dará la charla magistral del acto inaugural o una Sesión con el experto que estará a cargo del Prof. Luciano Gattinoni.
 
El martes 22 a las 11.15 tendremos el honor de participar en la sesión conjunta Medicina y Enfermería que versará sobre la Humanización.
 
Tayra Velasco y yo mismo llevaremos las riendas de la moderación, donde será presentado el Plan de Humanizacion de las UCI de la Comunidad de Madrid, y nos centraremos en el síndrome de desgaste profesional desde tres puntos de vista:




¿En serio te lo vas a perder?.  Démosle difusión, hagamos fotos, posicionemos y reivindiquemos entre todos la importancia y la necesidad de estas Jornadas. 

Como el año pasado, usaremos el hashtag #SOMIAMA para que todos podamos compartir opiniones.
 
Enhorabuena a la organización y muchas gracias nuevamente por su invitación, allí nos veremos.
 
Feliz Sábado,
Gabi

miércoles, 26 de octubre de 2016

Cuidando al profesional del paciente crítico

 
Hola a todos, mis queridos amigos.
 
Seguimos con las invitaciones para adquirir #humantools.
 
Tras la presentación del Plan de Humanización de las Unidades de Cuidados Intensivos de la Comunidad de Madrid, en noviembre se va a desarrollar la segunda acción formativa dirigida a profesionales de UCI por parte de la Dirección General de Coordinación de la Atención al Ciudadano y Humanización de la Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid, y con la colaboración de Proyecto HU-CI.
 
Esta vez está destinada a 24 profesionales del paciente crítico (Médicos, Enfermeros, Auxiliares y Celadores) , y se va a celebrar en el aula de simulación del Hospital Universitario 12 de Octubre los días 15 y 16 de Noviembre, en horario de tarde.



Se trata de un taller de 10 horas, eminentemente práctico para proporcionar los conocimientos y habilidades para detectar, prevenir y afrontar el síndrome de desgaste profesional (“burnout”) en los profesionales de las Unidades de Cuidados Intensivos.
 
Podéis rellenar vuestra solicitud y ver el programa completo pinchando en el siguiente enlace.

En esta ocasión, la actividad estará facilitada por Proyecto HU-CI,  con los siguientes docentes: Mari Cruz Martín, José Manuel Gómez, Darío Toral, Mamen Segovia, Macarena Gálvez y yo mismo.
 
Esperamos que sea un éxito absoluto y que se trate de la primera de muchas ediciones, porque el tema es de interés general. Consigamos que cuidar al cuidador deje de ser un mantra: hagámoslo.
 
Feliz Martes,
Gabi
 

sábado, 17 de septiembre de 2016

Regalando Tiempo, por Cristina Díez y José Manuel Gómez


Decía Gregorio Marañón: “Lo mejor del mundo lo han hecho siempre los diletanttis, los que hacen las cosas por deleite, por amor y no por obligación o rutina.”

Esta semana, en el Hospital Gregorio Marañón, se ha hecho ‘oficial’ el proyecto de humanización en el que hemos estado trabajando desde octubre del año pasado. Casi un año de trabajo que poco a poco ha ido creciendo y tomando forma hasta llegar a su puesta de largo. Ha sido emocionante. Hemos iniciado nuestro programa “Programa de Puerta Abiertas”, y no ha sido nada fácil.



 


La Humanización de la asistencia sanitaria es fundamental para el bienestar del paciente y para el de los familiares -este blog está lleno de ejemplos-. La novedad principal para nuestra unidad es la reorganización del horario de visitas, haciéndolo más flexible y amplio, aumentando el tiempo de permanencia del familiar con su ser querido enfermo. 

Este aprendizaje supone un importante esfuerzo personal, pero que, por otra parte tiene una de las recompensas más incomparables: la satisfacción de haber llenado las vidas de muchas personas de ese tiempo, el largo tiempo que permite acompañar, alentar, aliviar y calmar a otros muchos enfermos en sus dilatados periodos de recuperación, o el tiempo que permite despedirse con calma de sus seres queridos cuando el fallecimiento es inminente e inevitable .

Cómo os podéis imaginar y muchos de vosotros lo habréis vivido, la Humanización de las UCI todavía choca con muchas opiniones costumbristas, rutinarias, recelosas, obsoletas y egoístas. Los que hemos puesto todo nuestro empeño en poner en marcha esta medida estamos nerviosos, inquietos, como antes de un examen muy importante.

Por supuesto que hay mil detalles más en este proceso de humanización que estamos viviendo. Al personal sanitario no se le prepara para cuidar “lo invisible”, ese toque, que va más allá del mero profesionalismo, y que impregna cada uno de los aspectos de nuestra vida laboral, y por qué no, también personal. En este proceso de poner la H a nuestra UCI, nos hemos dado cuenta de que cuando humanizamos el cuidado del paciente, también humanizamos las relaciones y el trabajo con nuestros compañeros.

Estamos impacientes por ver cómo encaja la medida en la Unidad, habrá problemas, sin duda, pero seguiremos convencidos y defendiendo que “abrir las puertas de la UCI” es lo mejor para nuestros pacientes y para las familias. Pero, además, creemos que es bueno para el personal, porque esta corriente humanizadora es una forma de vivir la profesión de una manera especial, intensa y epidérmica de practicar los cuidados críticos.

Los gestores (Supervisores y Jefes de Servicio) debemos humanizar la gestión: cuidar al personal, para que ellos, a su vez, puedan cuidar lo mejor posible a pacientes y familiares, porque la humanización es un proceso también de exposición y deben dotar a su gente de las herramientas necesarias para que no resulten dañadas.

Han tenido que pasar 50 años para que en el Hospital que lleva el nombre del ilustre médico se abra paso el amor a través de las puertas de la UCI. Desde esta #benditalocura que es el proyecto HU-CI venimos diciendo machaconamente que hay mucho amor en las salas de espera de las UCI y que es tiempo de hacerlo pasar dentro, porque el amor, quizás no cura, pero cuanto menos alivia.
 
Pero el amor no está solo fuera, en las salas de espera, también está dentro, en las unidades, en cada uno de los profesionales que luchamos cada día por sacar adelante a nuestro enfermo. Auxiliares, enfermeras y médicos que amamos nuestra profesión y realizamos nuestra labor con vocación de servicio, con el deseo de mejora, con la esperanza de recuperación y con la ilusión de dar lo mejor de nosotros mismos y de proporcionar a nuestros pacientes los mejores cuidados.

Tenemos la suerte de contar con un equipo de profesionales tremendamente humano, con buena voluntad, y excelentes en el desempeño de sus funciones. Creemos firmemente que, tanto personal como profesionalmente, nuestra recompensa es enorme. Ese tiempo que invertimos en las vidas de los demás nos hace mejores personas cada día, y nos permite valorar más nuestro tiempo, y eso no lo puede decir mucha gente. 

Nos queda mucho camino, y juntos el camino se hace corto. Esta gran familia va creando lazos más profundos, porque compartimos momentos únicos que se repiten en el tiempo, haciendo una UCI más agradable para trabajar, más eficaz,… más humana.

Esta es una iniciativa impulsada por los que estamos dentro de las UCI, pero arranca de los deseos de nuestros pacientes y sus familias. Ellos nos lo han pedido, y debemos facilitar ese deseo, aunque sólo sea por hacerles pasar un momento menos angustioso, menos dramático, menos doloroso y más emocional, porque las emociones son energía, la energía que mueve nuestros corazones, un puñado de corazones diletanttis.

Cristina Díez y José Manuel Gómez García
Supervisora de Enfermería y Médico adjunto.
HU-CI del Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Madrid 

miércoles, 13 de julio de 2016

Demuéstrame que me quieres…Por José Carlos Igeño


Cuando era residente de Medicina Intensiva, ya a punto de terminar la especialidad, tuve el honor de pronunciar el discurso de despedida de los cinco años de mi promoción. 

Hace poco encontré aquel discurso. Terminando ya, decía algo así:
“… Aprendimos que nuestros pacientes dependen de nosotros, y nuestra obligación y vocación es no defraudarles. Están en nuestras manos, confían en nosotros, y con esta profesión hemos firmado un contrato no escrito que nos hipoteca de por vida para cuidar de ellos. Tenemos la profesión más bonita del mundo… Curar personas… Cuidar de personas… Ciencia y arte. Pero tengamos claro que nosotros, también somos personas. Y por lo tanto también tenemos que ser cuidados. Y que para que podamos hacer bien nuestro trabajo, necesitamos ser felices. Sintiéndonos queridos, valorados, y respetados…”

Proyecto HU-CI está centrado en las personas: Pacientes, Familias y Profesionales. De hecho, una de las líneas de trabajo es la de los Cuidados al profesional. Recuperar las vocaciones, remotivar a los profesionales, prevenir el Síndrome de Burn-Out al que estamos tan expuestos, sobre todo en áreas como los Cuidados Intensivos o las Urgencias.

El Dr. José Manuel Gómez García, experto en Burn-Out, nos dice en el Plan de Humanización de las Unidades de Cuidados Intensivos de la Comunidad de Madrid, que la Sociedad y las organizaciones tienen el deber moral, el imperativo ético y la obligación legal de “cuidar a sus cuidadores”, los cuales están expuestos a importantes cargas físicas emocionales y psicológicas derivadas de su dedicación y esfuerzo.

En las pasadas Jornadas de Humanización de Barcelona (#2JHUCI), Marisol Martínez, enfermera de la UCI de Trauma del Hospital 12 de Octubre, nos deleitaba con una conferencia titulada “Yoga y Mindfulness en la UCI”. 

Lo importante de todo esto no es poner remedio al problema (que también lo es)… Lo verdaderamente importante, es poner los medios para prevenir su aparición… ¡Que no suceda!.

El pasado 28 de junio, en el Hospital San Juan de Dios de Córdoba, organizamos la Jornada “Cuidando de los que Cuidan”, invitando al personal sanitario de toda la provincia de Córdoba. Buscando despertar conciencias sobre algo que se encuentra dormitando… Y haciéndolo con algo fuera de lo común… Buscando modernidad, actualización y tendencia (curioso decir esto sobre una práctica milenaria como la Conciencia Plena).

En ella, tras contar a los asistentes nuestra idea sobre “El Cuidado de lo invisible”, Samuel López de la Iglesia, experto en Mindfulness y Desarrollo Personal, impartió una Masterclasss destinada a enseñar la manera en que el Mindfulness podía ayudar a prevenir el Burn-Out del personal sanitario.



Fue un placer observar a aquellas personas venidas de toda la provincia, de Hospitales, Centros de Salud, organismos oficiales, y privados, incluso pacientes… Cerrar los ojos y seguir las instrucciones de Samuel con el mar sonando al fondo… Escuchar el silencio… Y más placer todavía que la gente al marcharse nos dijera que se habían quedado con ganas de más.

¿Para cuando una sala de relax, de meditación, de evasión…? ¿Para cuando un profesional que ayude a la gestión de las emociones? ¿A la detección del riesgo de desgaste? ¿A su prevención? ¿Para cuándo una palmada en la espalda? ¿Un reconocimiento en voz alta? ¿Un qué tal estás? ¿Un dime qué crees que debemos cambiar? ¿Un día de regalo? ¿Promoción de actividades sobre el Desarrollo personal y la felicidad en grupo y fuera del Hospital?. Yo lo tengo… Pero tenemos que tenerlo todos.

Demuéstrame que me quieres… Y te daré el mundo.

Jefe de Servicio de Medicina Intensiva y Urgencias
Miembro del Proyecto HU-CI

miércoles, 15 de junio de 2016

I Congreso de Experiencia del Paciente


Hola a tod@s, mis queridos amigos. 

Ya os decía ayer que esta recta final de junio viene a tope, y es que el próximo viernes 17 se celebrará en Madrid el I Congreso de Experiencia del Paciente, organizado y promovido por nuestros amigos del Instituto Experiencia del Paciente, a quien ya conoceréis muchos de vosotros por el Taller de Co-creación para diseñar la HUCI ideal que impartieron en las #2JHUCI.






El objetivo del congreso es dar a conocer a la sociedad científica y colectivo de pacientes las mejores iniciativas de salud centradas en la experiencia del paciente a nivel nacional que se hayan planteado y desarrollado gracias a la sanidad participativa y a la colaboración de los diferentes agentes implicados. Aquí podéis descargar el interesantísimo programa, lleno de amigos y referentes de los que aprendemos día a día.

Y por supuesto estará Proyecto HU-CI (representado por José Manuel Gómez) en el bloque 4 sobre Humanización de los Cuidados, compartiendo mesa entre otros con Pedro Soriano de #FFpaciente para debatir sobre si es la Humanización de la Sanidad una asignatura pendiente. 

En el Congreso, tanto profesionales sanitarios como los pacientes y familiares tendremos la oportunidad de interactuar con los responsables de las iniciativas y aprovechar la reunión para generar lazos y relaciones de colaboración entre ellos. 

Todo un éxito de convocatoria, con el aforo completo desde ya hace muchas fechas porque nadie se quiere perder este gran evento, que podremos seguir en el hashtag #IEXP16

Nuestro más sincero agradecimiento a todo el equipo del IEXP y en especial a Carlos Bezos por su amable invitación y por seguir caminando juntos. 

Feliz Miércoles, 
Gabi

jueves, 9 de junio de 2016

Tú a Vigo, yo a Burgos


Hola a tod@s, mis queridos amigos.

Seguimos con el "Non-stop" de la humanización de cuidados, y esta semana nos duplicamos.

Hoy jueves,
José Manuel Gómez participará en el VII Congreso de la Sociedad Gallega de Calidad Asistencial (SOGALCA), convirtiéndose en la tercera visita de Proyecto HU-CI a tierras gallegas en poco menos de mes y medio. Volvemos al Hospital Álvaro Cunqueiro, donde hace menos 2 semanas participamos en la reunión de SOGAMIUC.
 



Podéis descargar aquí el programa. José Manuel participará en la primera mesa-debate de la tarde, "Humanización de Cuidados", y como veis, estará pero que muy bien acompañado:



 
Y el viernes, estaremos en Burgos en el 28 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (#SEMES2016).


 
Este es el excelente y completísimo programa del congreso de nuestros compañeros y amigos. 

Nuevamente Mari Cruz Martín participará en la mesa "Humanización en la Asistencia Sanitaria y Trabajo en Equipo", y seguro que conseguirá, como decía Esther Gorjón el otro día en Twitter, añadir la H a la "Hurgencia y la Hemergencia" (al final la R.A.E nos denuncia, y si no, Rosa Taberner).



 
Como veis, la H a tope sigue expandiéndose, porque #humaniza la sanidad es cosa de todos y entre todos estamos cambiando nuestro mundo.
 
Muchas gracias a SOGACA y a SEMES por sus respectivas invitaciones. Juntos sumamos más.
 
Feliz Jueves,
Gabi

miércoles, 1 de junio de 2016

Necesario e imparable, por José Manuel Gómez


 
Humanizando en privado


El pasado viernes se celebró en el Hospital Madrid Monteprincipe la edición nº XVII del Curso de Enfermería de UCI. En esta ocasión, centrado en la Humanización, y allí estaba yo, aportando lo que buenamente puedo, e intentando convencer e informar de las bondades que tiene la Humanizacion, en concreto, las UCI de puertas abiertas.

El curso tenía el sugerente título de “Humanizar la UCI. Necesario e Imparable”. Título valiente, impactante, pero real.



Humanizar nuestras unidades es necesario porque nos lo piden nuestros pacientes y sus familiares.

Es necesario porque en las UCI hace falta un aire renovador de estilos, formas, y visiones, que acabe con modelos marcadamente arbitrarios, segregacionistas, y cerrados, que cada vez nos descontentan más.

Es preciso recuperar el encuentro con nuestros pacientes y sus familias, y este encuentro, sincero, solidario ,y emotivo constituye una virtud que caracteriza a nuestra profesión, es la llama de nuestra alma encendida, que tras escarbar en la capa de superficialidad creada por el estrés, la presión laboral, el cansancio físico y emocional, la falta de reconocimiento, los malos sueldos y contratos, etcétera, aparece resplandeciente.

Y además, la Humanización es imparable. Es imparable porque este movimiento engancha y apasiona.

Es imparable porque cada día tratamos, descubrimos y compartimos emociones, sentimientos, deseos, temores, y miedos, sensaciones surgidas de nuestro interior.

Es imparable porque nunca paró, siempre estuvo en marcha, tan solo, ahora, lo que pretendemos es hacerla más visible.

Es imparable porque es bueno, positivo y enriquecedor para todos: pacientes, familiares, profesionales e instituciones.

Y allí, en Montepríncipe, había necesidad y ganas de todo esto. Se percibía en las preguntas, en el debate, en las ganas de conocer y descubrir que esto de la Humanización es algo que se trabaja, que se potencia, que se descubre y que genera satisfacción y positivismo. Acabé el curso muy contento, porque al final del mismo, en el debate, Mar, una enfermera de larga experiencia en Intensivos, dijo: “He venido con muchas preguntas, con dudas y reservas, y quiero daros las gracias porque todas, todas, de verdad, me las habéis aclarado”. Me sentí tranquilo, porque es verdad que cambiar el paradigma y afrontar el cambio genera dudas que se convierten en barreras, pero es nuestra labor, conseguir superar estas barreras con comunicación y ejemplo.

Entre los valores del Grupo HM Hospitales, se encuentra la Sensibilidad, y eso: SENSIBILIDAD, no es otra cosa, que HUMANIZAR, porque Humanizar es tener la sensibilidad suficiente para involucrarse, flexibilizarse, y conectarse con las necesidades de nuestros pacientes y sus familias, es desarrollar la singularidad que nos otorga nuestra vocación sanitaria para descubrir, atender, y mitigar los sentimientos y las situaciones de vulnerabilidad que experimentan nuestros pacientes y sus familiares.

Es de agradecer que en instituciones sanitarias privadas, que injustamente, en ocasiones, son señaladas como clientelistas, se trabaje en aspectos "tan poco rentables desde el punto de vista económico" como es la Humanización, y que no se rehúya a afrontar modificaciones presupuestarias que inviertan en bienestar, confort y satisfacción para los pacientes y sus familias. Debe ser un camino firme, y convertirse en ejemplo para otras instituciones.

Mi agradecimiento a José Eugenio Guerrero, jefe de los Servicios de Intensivos del Grupo HM Hospitales por contar con proyecto HU-CI como lazarillo en esta andadura. Un fuerte abrazo para Luis Córdoba, coordinador del Servicio de Intensivos, por hacerme sentir que en el Grupo HM Hospitales, el cambio es posible, y que pondrá todo de su parte para que sea efectivo.  Y mil gracias a Cristina Nicolás, Supervisora de Enfermería, por su simpatía, su trato, y sobre todo, por su entusiasmo en trabajar en Humanizar las UCI del grupo, y por ser una auténtica convencida de este giro copernicano hacia unas UCI más amables, flexibles, cercanas, cohesionadas y mimosas.
 
Porque tenemos que mimar a nuestros enfermos, a sus familias y a todos los que trabajamos en ellas, para ayudarles a superar los momentos de tremenda dificultad a los que se enfrentan.


Médico Intensivista y miembro de Proyecto HU-CI. 

viernes, 5 de febrero de 2016

En todos lados cuecen habas


Hola a tod@s, mis queridos amigos.

Empezaba la semana José Manuel Gómez García hablando del burnout de los profesionales de intensivos, y comentaba que por desgracia, los datos de incidencia en España son desconocidos.

Recupero hoy este artículo de la Dra. Carla Teixeira, del Departamento de Anestesia, Cuidados Intensivos y Urgencias del
Hospital de Santo António do Centro Hospitalar do Porto y a quien tuve la suerte de conocer en las pasadas Jornadas da Medicina Intensiva de Primavera.

Publicado en BMC Anesthesiology,
su artículo bucea en la prevalencia y los factores de riesgo mediante un estudio multicéntrico en 10 UCI de Portugal, con la participación de 300 profesionales (218 enfermeras y 82 médicos). Puedes descargar aquí el PDF de libre acceso.

La tasa de burnout entre los profesionales portugueses fue del 31%, sin diferencias entre médicos y enfermeras. En su estudio, las mujeres tenían riesgo mayor de padecer el síndrome.

A más burnout, mayores fueron los conflictos y dificultades éticas sobre la retirada de medidas de soporte. Se identificaron los contratos temporales como factor de riesgo para estar quemado.

Por el contrario, trabajar para otro servicio de la misma institución de salud actúa como un factor protector.
 



Desde Proyecto HU-CI, pensamos que lo primero que hay que hacer con respecto a este síndrome devastador es hacerlo visible para poder diagnosticarlo. Por supuesto coincidimos con nuestros amigos portugueses en la importancia de programas de prevención y de intervención para evitarlo y reducir su incidencia.
 
Este trabajo ha de ser considerado una prioridad y promovido por la administración y los responsables de los servicios y los hospitales.

No estamos diciendo nada nuevo: de hecho, este artículo fue
el tercero en aparecer en este blog, hace casi dos años.
 
Sigamos haciendo visible lo invisible. Es cosa de todos.
 
Feliz Viernes,
Gabi

martes, 2 de febrero de 2016

La cosa está que arde, por José Manuel Gómez


Hace tiempo que “estar quemado” en el trabajo puede pasar de ser una expresión coloquial a convertirse en un problema de gran envergadura. 
 
Los índices de desgaste profesional (o Burnout) en el colectivo sanitario están llegando a niveles francamente preocupantes, y muy probablemente seamos los que nos dedicamos a los cuidados intensivos, los que estemos más expuestos a sufrir el síndrome, o al menos alguno de sus síntomas, y padecer sus nefastas consecuencias, no solo para nosotros mismos, sino también para pacientes, compañeros y para el sistema de atención sanitaria. 

En una reciente publicación en Medscape, han sido los intensivistas de Estados Unidos los médicos con mayor índice de Burnout del país. Y lo más alarmante es el devastador dato de incidencia, un 55%, una cifra que pone los pelos de punta.



En España, por desgracia, no disponemos de estudios de este tipo y menos aún con carácter anual. El último de los estudios que se realizaron en nuestro país fue de pequeña envergadura, en el 2008, en un solo hospital de Madrid, y arrojó datos de incidencia de en torno al 15%. 

¿Podemos estar ahora acercándonos a unos datos parecidos a los de EEUU? Sinceramente, no me parece probable, pero sin duda, lo que no se mide, no existe, y eso nos lleva a engaño. A no tomar conciencia de un problema que si no atajamos pronto, sí nos va a llevar a cifras de auténtica preocupación. 

Porque existir, existe. Ya lo creo. 

Los que nos dedicamos a los cuidados intensivos (y esto es una percepción común, tanto desde dentro como desde fuera) estamos expuestos a la tensión, al estrés, y a situaciones angustiosas, entre otras cosas, porque las vidas de nuestros pacientes pasan por nuestras manos, y porque la tranquilidad y la esperanza de sus familias están depositadas en nosotros. 

Enfrentarnos a enfermedades potencialmente mortales, que pueden ser devastadoras para el paciente y la familia, a la comunicación de malas noticias, al consuelo y desconsuelo del dolor de una familia, a la pérdida de la vida, resulta una carga pesada, pero que gracias a nuestra vocación, a nuestra profesionalidad, y a nuestro convencimiento de que estamos haciendo todo lo posible y que siempre, repito, siempre podemos ayudar, nos resulta más liviana. 

Pero, y ahí está la clave, cuando sentimos que perdemos nuestra vocación, cuando creemos que nuestro trabajo no sirve para nada, cuando llegamos a pensar que ya no tenemos nada que aportar, entonces esas cargas se vuelven insoportables y nos hacen arder en las llamas del Burnout. 


 

Fuente: IntraMed


¿Y cómo he llegado a este punto? ¿En qué momento perdí mi vocación? ¿Cuándo dejé de sentirme útil? En el momento en el que confluyeron, durante tiempo, una ausencia de expectativas cumplidas (humanísticas, morales, profesionales, personales) y una falta tanto de autocuidado como de cuidado institucional. 

El padecimiento de este síndrome no obedece a cuestiones meramente individuales de vulnerabilidad, debilidad, problemas psicológicos o características personales, sino que deriva, principalmente, de una interacción del profesional con unas condiciones psicosociales nocivas del trabajo. Aquí metemos el salario, las guardias, el descanso insuficiente, la falta de participación en cuestiones organizativas, la poca formación, los conflictos entre compañeros, la ausencia de trabajo en equipo, los espacios arquitectónicamente nocivos, la falta de misión y objetivos de la institución, y un largo etcétera. 

La sociedad y las organizaciones tienen el deber moral y el imperativo ético de “cuidar a sus cuidadores”. Es tiempo de ponernos a trabajar en este asunto y de empezar a tomar medidas para evitar que el fuego queme nuestras ilusiones. 

Médico Intensivista y miembro de Proyecto HU-CI.