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martes, 9 de agosto de 2016

Voluntades precipitadas. Por Ángela Alonso


-"¿Por qué no le preguntamos a ella qué es lo que prefiere?". 

Con esta frase acabamos finalmente la conversación. Llevábamos más de 15 minutos intentando decidir sus hijas y yo qué sería lo mejor para Carmen.

Carmen era una adorable anciana de casi ochenta años que había ingresado hacia pocos días en la UCI. Ni un solo reproche o queja había salido de su boca durante estos días, ni cuando le colocábamos la mascarilla de la ventilación no invasiva que le apretaba sobre la úlcera por presión de su nariz. Todo le parecía bien.

El ingreso en UCI había sido de esos que solemos decir “un poco límite”. Hasta ese momento había convivido amigablemente con su fibrosis pulmonar moderada. A pesar de su fragilidad tenía una calidad de vida buena, hacía despacito las cosas de casa, salía a la calle acompañada y estaba muy atendida por sus hijas. Aunque sabíamos que una infección respiratoria podía ser determinante en su evolución hiciésemos lo que hiciésemos, decidimos ingresarla en la UCI para darle una oportunidad con soporte ventilatorio no invasivo, asumiendo por ambas partes que ese sería el tope terapéutico en la UCI. Cuando digo “ambas partes” me refiero a sus hijas y a los intensivistas, no a la paciente, a la que excluimos deliberadamente de la decisión para no preocuparla. 

La evolución posterior confirmó nuestros pronósticos. Ni la oxigenoterapia a alto flujo ni la ventilación no invasiva pudieron paliar su insuficiencia respiratoria. Se estaba agotando. En ese momento aparecieron las dudas en las hijas sobre si la actuación “pactada” era la correcta. Llegamos a un punto en el que solo la ventilación mecánica invasiva podría ofrecerle ganar un poco de tiempo pero sin ninguna garantía de éxito. Las hijas se enfrentaban a un cruel dilema. Por un lado no se sentían cómodas con tomar la decisión de limitar el tratamiento de soporte (“... si tiene una oportunidad ¿está bien que no se la demos?”), aunque no querían tampoco alargar una situación sin salida ni mantener un sufrimiento que querían aliviar a toda costa.




Ya habíamos hablado los días previos con las hijas sobre las voluntades anticipadas. En todos estos años de insuficiencia respiratoria en ningún momento le había sido planteado a la enferma el tema de hacer testamento vital y la ella tampoco había expresado motu proprio sus preferencias llegado el momento final. Y de esta manera nos enfrentamos a estas “voluntades precipitadas”. Con toda la dulzura y la claridad que me fue posible expliqué a Carmen delante de sus hijas cuál era la situación y qué opciones terapéuticas teníamos. Los bondadosos ojos de Carmen iban alternativamente de sus hijas a mí, intentando encontrar la respuesta en nosotras. Tras cerrar unos segundos sus ojos, al abrirlos pudimos apreciar la determinación en su mirada:

- “Quiero seguir viviendo y si intubándome y conectándome a una máquina tengo alguna posibilidad, quiero que me la den”. 

Pocos días después Carmen moría intubada y conectada a un ventilador, rodeada de toda su familia. Su decisión había sido respetada.

Toda esta historia está llena de fallos fáciles de reconocer. ¿Por qué no hablamos de la muerte que queremos antes de que sea inminente? ¿Por qué no ayudamos a los pacientes a que reflexionen sobre ello?. ¿Por qué nos empeñamos en seguir tomando decisiones al margen de los propios interesados, los enfermos, amparándonos en la buena voluntad y en un mal entendido proteccionismo? 

Cuánto que reflexionar. Cuánto que aprender. Cuánto que mejorar. 

Miembro del Proyecto de Investigación HU-CI.

viernes, 8 de julio de 2016

Abrazos. Por Ángela Alonso


ABRAZO (R.A.E.): 1. m. Acción y efecto de abrazar.

ABRAZAR (R.A.E.): 1. tr. Ceñir con los brazos. 2. tr. Estrechar entre los brazos en señal de cariño. […] 5. tr. Comprender, contener, incluir.

¿A quién no le gusta un abrazo? A todos nos gusta que nos abracen y a todos nos gusta abrazar. Pero solemos elegir los destinatarios de nuestros abrazos y solo nos dejamos abrazar por aquellas personas que cada uno quiere o permite. Por mucho que se haya puesto de moda eso de “regalar abrazos”, no solemos ir por la vida abrazando a desconocidos... y a la mayoría de nuestros conocidos tampoco. El abrazo supone una transgresión de nuestro espacio íntimo; se traspasa esa distancia de comodidad social o incluso personal, y eso, si no es algo deseado, produce incomodidad, azoramiento. 

El abrazo es una señal de cariño, que es algo que demandan pacientes y familiares insistentemente. El cariño no es más que un signo que indica que paciente y familiar nos importan, nos preocupan, y no solo desde el plano clínico o intelectual, sino también desde el humano. 
 
Abrazar es comprender, contener, incluir. Cuando abrazamos incluimos y compartimos el dolor o la alegría de otros, asumimos y entendemos por lo que están pasando.
 



A mí me enseñaron mis maestros en esto de la Medicina y de los Intensivos que se debía mantener una relación profesional con pacientes y familiares, basada en el respeto mutuo, pero sin excederse en las confianzas, cada uno en su puesto: a ellos les toca sufrir y a ti trabajar sin tregua, científicamente, con la cabeza fría, sin dejarte llevar por sentimentalismos. Debía ser de corazón duro envuelto en una coraza todavía más dura, si cabe.

Durante años intenté ser buena discípula, pero debe ser que la coraza no está hecha a prueba de sentimientos y el corazón vuelve a ser de carne en cuanto te descuidas un poco y levantas la guardia.

No recuerdo exactamente cuando pasé de “dar la mano” al recibir o despedir a los familiares en el momento de la información a “agarrar la mano” a veces mientras informo de las malas noticias. Tampoco recuerdo cuando di mi primer abrazo a un ser humano destrozado por el dolor, la pérdida o la incertidumbre. Y, por último, tampoco recuerdo cuando se me empañaron los ojos y se me escaparon las primeras lágrimas de compasión o de alegría. Pero si sé con certeza que fue algo natural, no forzado ni violento. Y fue algo que no me hizo sentirme menos profesional, menos científica o menos capaz de desarrollar mi trabajo sin tregua.
 
Solo me hizo sentirme mejor, más humana… y más útil cuando la ciencia no da más.

De un tiempo a esta parte me he descubierto dando más abrazos de los habituales sin buscarlos. En el último de ellos, una madre abatida me dijo el mejor piropo que podía esperar: “Cómo se nota que usted es médico por vocación”. ¡Todavía no se me ha deshecho el nudo de la garganta!.
 
Miembro del Proyecto de Investigación HU-CI.

jueves, 30 de junio de 2016

Prohibida la entrada a menores de...por Ángela Alonso


En la pared del box 6, enfrente de la cama, hay pegada con papel celo la foto de una niña pequeña de unos 3-4 años vestida de chulapa, con su traje de lunares, su mantón, su pañuelo en la cabeza y su clavel reventón. Mira divertida a la cámara, de medio lado, con las manos en la cadera. Nos mira a cada uno de los que pasamos por ahí y no podemos dejar de decir: ¿pero quién es esta monada? .



¡Es mi nieta!, responde JM, y se le ilumina la mirada. Con la sonrisa en la cara, nos cuenta que es su única nieta, la niña de sus ojos, la cosa más bonita que existe en el mundo. No desea otra cosa que volverla a ver y comérsela a besos.

JM tiene los días contados, él lo sabe, su familia lo sabe y nosotros, sus médicos y enfermeras, no lo podemos evitar. La insuficiencia respiratoria es irreversible y terminal. La decisión de no intubar está tomada y consensuada. Solo nos queda aliviar, acompañar, consolar.

En cada episodio de disnea feroz y desaturación extrema, los ojos de JM están fijos en su pequeña chulapa. Parece que el único hilo que le mantiene unido a la vida es la fuerza que le transmite esa mirada pícara de su nieta y la esperanza de volver a verla. Solo la benéfica morfina hace que esa conexión se adormezca.

JM murió sin sufrir aparentemente. Digo aparentemente porque hubo un sufrimiento interno, espiritual, no físico, que no aliviamos. Murió sin ver cumplido su último deseo, el de ver y abrazar por última vez a su nieta.

Es cierto que estamos abriendo las puertas de las UCI, que flexibilizamos los horarios de visita, que animamos a la participación de las familias en el cuidado de los pacientes, pero seguimos dejando fuera de estos avances a los niños (“prohibidas las visitas de menores”). Lo hacemos, claro, pensando en ellos, en que hay que alejarles y protegerles del sufrimiento, del dolor, de la muerte… ¡ya tendrán tiempo para sufrir en esta vida!.
 
Pero tan natural como la vida es la muerte y el sufrimiento, y no podemos esconderlo. Tenemos la tarea de explicárselo a los niños como algo natural, inherente a la propia existencia, sin ocultismo ni dramatismo. Los niños pueden ser bajitos, pero no son tontos.

¿Por qué un niño no puede visitar a sus padres, a sus abuelos o a sus hermanos si están ingresados en una UCI? Siempre que se les explique bien qué es lo que pasa, cómo van a encontrar a su familiar y cómo se tienen que comportar, podremos levantar esa última barrera de nuestras UCI. Esto requiere planificación y consenso, tanto entre los profesionales como con los familiares y el propio paciente. La evaluación de cada caso debe ser individualizada y cuidadosa. Probablemente no debe ser algo rutinario todavía, sino excepcional, pero no prohibido.

La pregunta está en el aire: ¿y los niños para cuándo?.

Dra. Ángela Alonso
Miembro del Proyecto de Investigación HU-CI.

jueves, 10 de septiembre de 2015

La UCI, ¿sucursal del infierno?


Hola a tod@s, mis queridos amigos.
 
Hoy hacemos una excepción en el parón vacacional para compartir con todos vosotros una gran noticia.
 
El Intensive Care Medicine acaba de publicar online otro artículo firmado por miembros del Proyecto HU-CI: la Dra. Ángela Alonso de la UCI del Hospital Universitario de Fuenlabrada y un servidor:

 
(pincha aquí para acceder al contenido)
 
 
 
 
Para entender el artículo tenéis que ver la siguiente entrevista de Pablo Motos en El Hormiguero, donde Cristina Cifuentes (actual Presidenta de la Comunidad de Madrid), cuenta su experiencia en la UCI del Hospital Universitario de La Paz como paciente tras sufrir un accidente de tráfico.


 
 
Esperamos que las UCI dejen de ser percibidas por nuestros pacientes como Sucursales del Infierno para ser "Sucursales de vida". Para ello compartimos unas tablas que ya publicamos en el blog y que nos pueden ayudar a mejorar el bienestar físico y psicológico de nuestros pacientes.
 

 
 
¿Nos ayudáis en la difusión?
 
¡Muchas gracias!
Gabi

jueves, 8 de enero de 2015

¿Qué quieren que les cuente?


Hola a tod@s, mis queridos amigos.
 
Antes que nada, muchas gracias a tod@s por la acogida que habéis dado a "Herramientas Humanas". Sabíamos que era bueno, pero con el incendio en las redes y con más de 2000 visitas en las primeras 24 horas nuestras expectativas se han visto sobrepasadas.
 
Seguid ayudándonos a hacerlo Trending Topic en vuestro día a día: BE SWEET, BE HUMAN.
 
Y siguiendo en esta línea, hoy queremos difundir un artículo recientemente publicado en el avance online de la Revista de Calidad Asistencial por una de los componentes del Proyecto de Investigación HU-CI la Dra. Ángela Alonso, y su equipo de la UCI del Hospital Universitario de Fuenlabrada.
 
 
 
 
Los autores se plantearon como objetivo conocer las expectativas, necesidades y vivencias de las familias en relación a la información que les damos y el grado de comprensión, para encontrar esa fórmula mágica que nos haga mejorar en esta difícil tarea.
 
Realizaron una investigación cualitativa mediante 10 entrevistas semiestructuradas a los familiares de pacientes críticos, encontrando que hay divergencias entre lo que ellos esperan de la información y lo que les damos.
 
De su análisis, se destacan varios puntos:
 
1. La posición subjetiva del familiar: espera, duelo anticipado y angustia.
 
2. Lo que representa la UCI para la familia.
 
3. Los cuidados percibidos.
 
4. Las cuatro fases de la información: Primera información y primera visita; siguientes informaciones y siguientes visitas, la información a partir de la retirada de medidas de soporte y la información al alta.
 
El artículo incluye una tabla con recomendaciones sobre aspectos deseados y no deseados para informar a los familiares, que nos resulta una guía imprescindible.
 
Hemos de comprender que las familias también son nuestros pacientes; consigamos que salgan del estado pasivo de "espera" y de paternalismo; que la información que les damos es vital y es fundamental cómo se la damos; que hemos de ser veraces, honestos, sinceros, compasivos y cariñosos; que requieren un tiempo personalizado y que las necesidades de información varían a lo largo del ingreso.
 
Las UCIs del siglo XXI queremos poner a las personas en el centro. Este es un excelente camino.
 
¡Felicidades compañeros! Y muchísimas gracias.
Gabi

jueves, 15 de mayo de 2014

Pictorrino: otra herramienta para la comunicación


Hola a tod@s, mis queridos amigos.


Siguiendo en la misma línea y gracias a Ignacio Enriquez vía Twitter (es genial que compartamos todos cosas), hoy hacemos eco de otra aplicación para mejorar la comunicación de familias y profesionales con pacientes con pérdida temporal o definitiva de su capacidad de hablar: PICTORRINO.






Gracias a esta herramienta, los pacientes pueden expresar sus necesidades de una forma fácil y efectiva. Además, también es útil para pacientes que desconocen nuestro idioma (Inglés, Francés, Chino y Árabe)o para aquellos con algún tipo de limitación a la hora de expresar verbalmente sus necesidades.



Pictorrino tiene ya sus años de funcionamiento y es el resultado de un estudio que se realizó en el Hospital Universitario de Fuenlabrada. Está disponible tanto en Google Play como en el App Store.



Enhorabuena desde Proyecto HU-CI a sus creadores, Antonio J. Orduña, Ana L. Martínez y José M. Vicente.

¡Sois muy grandes!


Feliz jueves,

Gabi

miércoles, 23 de abril de 2014

Humaniza tu especialidad. ¿Por qué no?

Hola a tod@s, mis queridos amigos.

Pues eso.

Siento que este Proyecto HU-CI está traspasando varias barreras construidas no sé si con mucho fundamento a lo largo de los años. Y siento también que está en nuestra mano, en nuestra voluntad, cambiar entre todos la historia escrita, o la que nos han escrito.

Así, da gusto ver cómo se establecen redes de colaboración y que vamos a trabajar con otros muchos proyectos que ya funcionan.


Me refiero en este caso a los compañeros de Anestesiar.org, que muchos de vosotros conoceréis y que son un referente para todos nosotros. En su sección de críticos comentan muchos artículos que son muy interesantes y que seguro que facilitarán vuestra práctica clínica diaria. Anestesia e Intensivos tienen muchos más  valores que nos unen que los pocos que nos separan. Creo que es hora de tender puentes.

¿Y qué decir de nuestros compañeros de Pediatría? Muchas de las batallas que nosotros nos planteamos ahora, ellos ya las han ganado y quizás deberíamos tenerles como referentes a la hora del trato a familias y los horarios de visita. Mi compañera de facultad y amiga íntima Susana de las Heras, Neonatóloga del Hospital Universitario de Fuenlabrada, nos propone un viaje: visitad el siguiente proyecto http://www.changeyouchoose.com/trauma-the-nicu-life-after-the-pain/, donde se habla de padres de prematuros en cuidados intensivos neonatales y que han creado grupos para compartir las experiencias. ¿Y por qué no en adultos?.

Tengo otros dos amigos en mente: Juanjo Juanas, enfermero y matrón, que me pregunta constantemente...¿y cómo podemos humanizar la ginecología y obstetricia? Yo creo que el parto también es una faceta que está constantemente luchando por su humanización, pero desde luego yo soy el menos indicado para hablar de ello.

Y Diego Ruiz, compañero de la residencia en el Hospital Universitario Severo Ochoa, Médico de Familia y Máster en Cuidados Paliativos y en soporte del paciente con cáncer y que trabaja en el ESAD de Legazpi...¿por qué no unos Cuidados Intensivos Paliativos?. La Dra. Jessica Nutik Zitter se dedica a ello en Estados Unidos.

Madre mía! Qué de cosas por hacer.
Entre todos podemos, al fin y al cabo, tenemos la VIDA por delante.

Feliz miércoles (a pesar del autobús que puso ayer el Chelsea de Mourinho en Madrid)

Gabi