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viernes, 29 de mayo de 2015

Una catania de Vilafranca, por Carles Calaf


La catania es el nombre que recibe el dulce más original y exquisito de la comarca barcelonesa del Penedés, más famosa por sus vinos que por su repostería. Es una almendra recubierta por una fina capa de caramelo, otra de chocolate blanco, otra de chocolate negro y finalmente se barniza con polvo de chocolate. Como delicatessen que es, difícilmente se sirven en estuches de más de 25 unidades.

Era sábado cuando entré a la UCI y vi a todo el equipo de urgencias en el box 3, y de lejos el ST muy elevado en el monitor, infarto de miocardio habemus. Todo presagiaba una tarde laboriosa.

Mi compañera me informó sin paños calientes: “Ha sufrido un infarto hace menos de una hora, en la autopista, en el interior del coche, justo frente a la salida que anuncia el Hospital de Terrassa. Iba con su esposo en ruta hacia Manresa. Al no poder fibrinolisarla os la traemos directamente. Hay que hacerle un cateterismo y derivarla después al Clínic de Barcelona, pero el Servicio de Emergencias Médicas está colapsado y no sabemos cuándo vendrán para el transporte”.

La situación es difícil y un tanto dramática, dos personas de unos 70 años con una urgencia grave a más de 70 km de su casa, solos…

Roser estaba pálida, sudorosa y el pijama de hospital la envejecía. Cuando todos marcharon le pregunté cómo se sentía. Me dijo: “Asustada. Siento la muerte cerca y mi marido tan lejos…. ¿Sabe que usted es el único que me ha preguntado por mis sentimientos? Me dijo al cabo de un rato. El halago me gustó, creó una química especial entre la señora y yo.

Fui a buscar a Josep, estaba en la sala de espera, temblaba, estaba nervioso. Mis compañeras me lo reprocharon otra vez, era habitual en mí romper las normas: “No debiste traerle. No es hora de visita. Molestará. Verá como trabajamos. No podremos fumar tranquilas”. 



 
Permanecí con ellos en el box buena parte de la tarde. Solinitrina, Mórfico, algún electro, muchos altibajos en el ST, alguna taquiarritmia… Pero también conversando, reduciendo a la vez su ansiedad y estrés. Finalmente vino a buscarla el SEM para el traslado.

Recuerdo mi despedida, bajo aquella ruidosa mascarilla de oxígeno. Su rostro cubierto de sudor, con sus ojos ancianos mirándome fijamente, Roser escuchó mi última indicación: “No tenga miedo, debe confiar en los profesionales que le atienden. Harán lo mejor para usted.”

Tres meses más tarde una mujer elegante, de porte distinguido, de clase media-alta se presentó en la UCI preguntando por mí. Ni siquiera la reconocí.

“Soy Roser de Vilafranca, me atendiste por un infarto. He venido a darte las gracias. Tus palabras y la serenidad que me contagiaste me ayudaron en aquel momento tan difícil.

Seguí tu consejo, confié en todos los profesionales que me atendieron. Seguro que eso me mantuvo con vida. Gracias.”

Unos 10 minutos de conversación y marchó dejando un profundo recuerdo que aún pervive y una caja de Catanias con 200 unidades, un verdadero lujo.

@carlescalaf
Historia basada en hechos reales.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Cuarto candidato: tras superar un infarto


Hola a tod@s:

El día 25 de Diciembre de 2013, José Luis Díaz volvió a nacer. Y me envió su historia, que es uno de los post más divertidos, dramáticos y leídos de este blog y que os invito a releer: Volver para contarlo. HISTORIA DE UN INFARTO.

Sigue dando guerra (sobre todo por la extensión de su post, que aunque avisé, me resisto a mutilar), y me manda su firme candidatura al blog con su post Tras superar un infarto:


"La hospitalización duró tan sólo cinco días. El primero podéis descontarlo porque al recuperar la consciencia prácticamente se había esfumado. Los cuatro restantes se hicieron más largos de lo habitual por el mero hecho de estar hospitalizado.
Decir que fueron los mejores días de mi vida sería faltar a la verdad, sin embargo y para mi sorpresa fueron mucho mejores que los que vendrían a continuación.


CRONOLOGÍA

El primer día: Como ya he dicho resultó ser el día más corto de mi vida, pues “regresé” entre las 18 y las 19 horas y, por tanto, al día le quedaban ya pocas horas, sin embargo, me llevé la PRIMERA ALEGRÍA, había vuelto y seguía AQUÍ; intubado, pero AQUÍ; desorientado, pero AQUÍ; molesto, pero AQUÍ; dolorido, pero AQUÍ; sondado y con más vías que la Estación de Chamartín, pero AQUÍ.
¡Coño! (con perdón), con lo mal que me encontraba y lo contento que me puse de estar AQUÍ.

El segundo día: A primera hora DOS ALEGRÍAS más por el precio de una. Uno de los primeros en dirigirse a ti es el médico. Y lo primero que hace es preguntarte como te encuentras y si sabes lo que te ha pasado. Contestas que crees haber sufrido un infarto y te confirma que así es y te felicita por haberlo superado, utilizando la expresión “ENHORABUENA, HAS NACIDO DE NUEVO” y tu piensas, “pues sí que ha debido ser serio”.  Y adiós a la intubación (que alivio) y la familia que te visita visiblemente emocionada y te enteras que ya te vieron el día anterior, aunque hasta entonces tú no tenías ni idea y a ti también te embarga la emoción y, por ello y por la recién abandonada intubación, tienes dificultad para tragar la saliva.

El tercer día: TRES ALEGRÍAS, por aquello de mantener la paridad. Lavado en seco con esponja enjabonada, retirada de la vía femoral y traslado a planta, donde pasas de estar sólo a tener un compañero que además es todo un experto en patologías cardiovasculares tras múltiples ingresos, desfibrilador implantado y familiarizado con el personal sanitario, por sus repetidas y largas estancias. Mayor número de visitas y, fruto de ello, los dolores pasan a ser molestias.

El cuarto día: La comida, sin apenas sal, supone un pequeño desencanto y, aunque las primeras comidas y cenas vuelven prácticamente intactas por donde han venido, el retorno del apetito y la falta de alternativas hacen que las siguientes te resulten más llevaderas.

Y el quinto día: El ALTA hospitalaria. Aunque se hizo efectiva a última hora, el ALTA. 

Pero antes (…) Las “recomendaciones”:

Dieta pobre en sal y en colesterol (huevos, leche entera y derivados, carne de cerdo y embutidos y otras grasas de origen animal) y rica en pescados, especialmente los azules, frutas, verduras y legumbres.
DEBE ABSTENERSE DE FUMAR.
Deberá mantener una vida tranquila tras el alta evitando realizar sobreesfuerzos.
OMEPRAZOL, LISINOPRIL, CARVEDILOL, ADIRO, PLAVIX, más CARVEDILOL y CARDIL y, si tienes dolor, PARACETAMOL.
En caso de volver a presentar dolor torácico tomará un comprimido de nitroglicerina sublingual (VERNIES), sentado o tumbado, y avisará al 112.
Deberá comenzar a hacer ejercicio poco a poco, de forma progresiva, hasta ver si consigue andar durante una hora al día.
Control por su Médico de Cabecera. Se ruega realizar analítica sanguínea con perfil lipídico, hemoglobina glicosilada y perfil ferrocinético.  Acudirá al Hospital de Día de Cardiología para la realización de coronariografía terapéutica. Deberá venir en ayunas y con un acompañante.

Y tras ellas ¡BIEN! a casita. HOGAR, DULCE HOGAR.

Al llegar a casa todo lo ves distinto, familiar pero distinto. Y una vez en tu sillón favorito que, dicho sea de paso, tanto ha agradecido tu ausencia estos días, relees el informe del alta hospitalaria.
Antecedentes (…)
Historia actual (…)
Exploración física (…)
 Pruebas complementarias (…)
Evolución (…)
JUICIO DIAGNÓSTICO (…)
Tratamiento (…)
            Dieta (…)
            Medicación (…)
Revisión (…)

Y comienzas a ordenar la medicación, recién llegada de la farmacia, para ser capaz de cumplir con la posología y los horarios indicados (1. Omeprazol, 2. Lisinopril, 3. Carvedilol, 4. Adiro, 5. Plavix, 1 bis. Carvedilol y 6. Cardil). Tras ello retomas nuevamente el informe del alta hospitalaria e intentas entender algo más, al tiempo que, con imaginación, intentas traducir las siglas que salpican el mismo.

Elevación del ST: ¿?
Código IAM: Infarto Agudo de Miocardio (Supongo).
Llegando al hospital, directamente a HA: ¿?
Con multitud de FV: Fibrilación Ventricular (Supongo).
El tiempo total de PCR: Parada Cardio Respiratoria (Deduzco).
Electrocardiograma al ingreso: RS 90Ipm, con PR normal, QRS estrecho. Elevación del ST en cara inferior, lateral y precordiales derechas: ¿?
Electrocardiograma al alta: RS 80Ipm, con PR normal, QRS estrecho. Elevación del ST en derivaciones inferiores, laterales izquierdas. T negativas en derivaciones inferiores: ¿?

Coronariografía urgente: Enfermedad coronaria de 3 vasos. Intervencionismo. Se recanaliza la CD distal con guía y se realiza aspiración manual trombótica en múltiples ocasiones obteniendo abundante material trombótico. Se implanta de forma electiva un stent recubierto de zotarolimus de 4.0x26 en la CD distal, tras la cual se vuelve a aspirar en rama posterolateral e IVP, consiguiendo flujo final TIMI2. Cierre femoral con AngioSeal sin complicaciones:  Con buena voluntad y mucha imaginación: La arteria coronaria derecha debía estar totalmente obstruida y otras dos arterias parcialmente. Tras aspirar los trombos que provocaban la obstrucción de la primera, se coloca un stent medicalizado y se vuelve a aspirar en el entorno.

Ecocardiograma transtorácico: Ventrículo izquierdo no dilatado, con espesores parietales normales. Aquinesia inferior (con disquinesia de su tercio basal), lateralinferior, septal inferior y de un tercio distal de cara lateral. Aquinesia apical y del tercio distal de cara anterior y septo anterior. Función sistólica global moderadamente deprimida (FEVI 40%, a expensas de hiperquinesia compensadora del resto de segmentos). Patrón de llenado transmitral compatible con alteración de la relajación. Aurícula izquierda no dilatada. Ventrículo derecho no dilatado, con función sistólica global normal. Válvula mitral morfológicamente normal. Mínima insuficiencia. Válvula aórtica morfológica y funcionalmente normal. Válvula tricúspide morfológica y funcionalmente normal. Presión sistólica de arterial pulmonar no estimable. Vena cava inferior dilatada con colapso inspiratorio menor del 5%. No derrame pericárdico. Raíz aórtica no dilatada. Aorta ascendente normal (29mm): En este caso, ni con buena voluntad.Tras haberme informado exhaustivamente ya puedo decir aquello de



YO SÓLO SÉ QUE NO SÉ NADA 
ó YO SÓLO SÉ QUE NADA SÉ

Por ello, si a mi confesa ignorancia le añadimos que las molestias que sentía en pecho y espalda, que casi habían desaparecido como consecuencia de la breve hospitalización y el rápido retorno al hogar, regresan nuevamente; que al acostarte sientes dificultad para respirar; que en la mesilla, muy a mano, reposan las pastillas sublinguales de nitroglicerina y que entre las pocas cosas que te han quedado claras se encuentra que tienes una “enfermedad coronaria de 3 vasos”, la posibilidad de que pueda volver a repetirse el dolor en el pecho y EL TEMIDO INFARTO pasan a ocupar un lugar preferente en tus pensamientos.

Estoy firmemente convencido de que el informe es una herramienta idónea para conservar los datos relevantes del “suceso” y su exitoso tratamiento. También lo es, sin duda alguna, para que otros profesionales de la medicina puedan conocer lo sucedido y actúen en consecuencia e incluso puede ser un instrumento valiosísimo para evitar responsabilidades si, muy a pesar de los esfuerzos realizados por los profesionales que me atendieron, no se llegara a conseguir el fin por todos perseguido, pero lo que también resulta innegable es que al enfermo poco o nada le aporta el mismo.

Lo que realmente le interesa y le preocupa al enfermo es saber CÓMO DE GRAVE ES SU ENFERMEDAD, cuan alto es el RIESGO DE QUE PUEDA REPETIRSE EL INFARTO aun observando las prescripciones médicas, que grado de afectación tienen las arterias coronarias y, en consecuencia, QUE LIMITACIONES FUNCIONALES VA A TENER, que cosas PUEDE o DEBE HACER y NO PUEDE o NO DEBE HACER y todas aquellas CUESTIONES que, por RELEVANTES que sean, desde el desconocimiento de la materia resulta imposible preguntar.

Esta falta de información se ve paliada en cierta medida por la información que reciben los enfermos durante los PROGRAMAS DE REHABILITACIÓN CARDIACA pero, en mi modesta opinión, llega tarde.

El enfermo, en muchas ocasiones, ha pasado miedo y si ha conseguido conciliar el sueño durante la noche y estar más o menos bien durante el día, en las semanas inmediatamente posteriores al suceso, ha sido gracias a los tranquilizantes y a los ansiolíticos.

¿Tan complicado resultaría entregar al enfermo, junto con el informe médico actual, un informe que pudiera resultarle inteligible?

Por ello, propongo a cualquiera de los profesionales de la medicina que pudieran leer estas líneas, que hagan el ejercicio de traducir los términos y expresiones técnicas que se han reproducido en ellas para hacerlas asequibles a los que, como yo, sólo sabemos del corazón lo que se dice en la prensa rosa y que cuando sufres un desengaño amoroso pasas por “tener el corazón partío”. Estoy seguro que de esta forma estarán contribuyendo a humanizar los cuidados intensivos.

Muchas gracias por vuestra paciencia e interés.
J.L.D.F

A mí me ha dejado mudo, ¿y a vosotros?. Desde luego da que pensar.
Un abrazo crack!
Gabi              

sábado, 1 de marzo de 2014

Volver para contarlo. Historia de un infarto


Hola a tod@s. Mucho trabajo, pero muchas ganas de compartir con tod@s vosotr@s esta historia con final feliz. Me remiten una historia real de las que conocemos, del día a día, pero desde "el otro lado de la cama". Muchas gracias a su autor, Jose Luis. Y mi más sincera enhorabuena, porque habitualmente en esta vida, no se tienen dos nacimientos.
Feliz fin de semana a todos, y ya sabéis..."el domingo descansó". Y aún a riesgo de perder muchos seguidores en este querido espacio personal...¡aupa atleti!.



VOLVER PARA CONTARLO. HISTORIA DE UN INFARTO
 (Versión original subtitulada)
            
                                            
ANTECEDENTES:
Padre de familia decide pasar la Nochebuena en casa de unos familiares, acompañado de su esposa e hija. Tras la cena y un gin-tonic, para acompañar una sobremesa que se prolonga hasta casi las tres de la madrugada, decide, de acuerdo con los demás coetáneos que, una vez que los más jóvenes han salido para prolongar la fiesta, lo más prudente es irse a descansar a la piltra, pero ¡¡¡oh SORPRESA!!!
VERSIÓN ORIGINAL:
(Versión dirigida únicamente para quienes visten batas de los más diversos colores y dedican una buena parte de sus vidas a intentar salvar la de los demás, haciendo turnos y compatibilizando dicha actividad con su participación en la marea blanca los fines de semana)
10156275 INFORME CLÍNICO 13D644233 ASIST. Hospitalización agudos.
Fecha del ingreso: 25-12.2013
Paciente de 56 años que es traído porque a las 3 de la mañana comienza con dolor torácico de características anginosas. Es valorado a las 8,30 por el SUMMA que al objetivar elevación del ST activa código IAM llegando al hospital (Gregorio Marañón) a la 8,55 directamente a HA. Cuando se pasa a la mesa el paciente entra en situación de tormenta arrítmica con multitud de FV que precisa al menos de 8 descargas, sieno preciso IOT previa sedorrelajación con etomidato y rocuronio y perfusión de amiodarona. El tiempo total de PCR se estima en torna a 20-30 min.
¡¡¡ERROR!!!, de descansar, nada. En lugar de dejarme mecer en los brazos de Morfeo, comienzo a sentir un ligero malestar. Todo parece apuntar a que los excesos de la cena y la falta de costumbre están dispuestos a pasarme factura y puede que me espere una noche toledana.
El malestar me recordaba cada vez más al que uno sentía de joven, tras haberse excedido con las copas pero, curiosamente, venía acompañado de unas molestias, cada vez más intensas, en pecho y espalda y de un sudor gélido que empapaba el pijama que, por ser invierno y estar en casa ajena, llevaba puesto aquella noche.

               

Cuando Marina, mi mujer, tuvo conocimiento de lo que me ocurría, insistió en que nos acercáramos a “urgencias”, pero yo desestimé su propuesta alegando que era mejor esperar a ver si se me pasaba. Como las mujeres, como todos sabéis, resultan inasequibles al desaliento, esta propuesta se repitió varias veces a lo largo de la noche y, como a los hombres, como todos sabéis, a cabezotas no nos gana nadie, yo le correspondí con igual número de negativas.
De nuevo ¡¡¡ERROR!!!, aproximadamente a las ocho de la mañana, el dolor no sólo no se me pasaba sino que iba a más, hasta el punto en que, muy a mi pesar, me vi obligado a claudicar y a rogar, no que nos acercáramos a urgencias, sino que las urgencias se acercarán a mí.
En este punto y en este estado, no os podéis hacer una idea de lo que tarda el SUMMA; a pesar de que todos los demás dijeron que se presentó de inmediato.
Una vez que te ves rodeado de uniformes de colores, bandas reflectantes, estetoscopios, tensiómetros y que empieza a pedir uno a otro que le pase “n” miligramos de distintos farmacos que terminan en “ina”, de los que únicamente reconoces la morfina y que instantes después comienzan a introducir en tu cuerpo por una vía que no sabrías decir muy bien cómo es que se encuentra en tu brazo, comienzas a dejarte ir…
Los que no tienen esa suerte son los familiares que te rodean que, visto lo visto, están más acojonados que tú, pues por lo que han podido ver y oír al personal del SUMMA ya saben que la cosa es bastante más jodida de lo que inicialmente pudieron haber pensado y además, se les niega la posibilidad <<afortunadamente para ellos>> de acompañarte en la “ambulancia” (UVI MOVIL).
Una vez en la UVI MOVIL y ya con total impunidad, un nuevo chute de “n” miligramos de “inas” de los que sigues reconociendo únicamente la morfina y, tras unas palabras a través de la emisora de radio y un breve trayecto, vuelta a descender de la “ambulancia”, voces, carreras por pasillos que están o te parecen estar a media luz y, en un determinado momento, te ves rodeado de un numeroso grupo de gente que percibes agitado, hablando entre sí con voz elevada y manejando una jerga que te resulta totalmente ininteligible, perdón, casi totalmente ininteligible, pues algo de lo que oyes si te suena familiar de haberlo oído en “Hospital Central”, en “House” o alguna otra serie similar; a saber: “Cargar las palas”, “masaje cardiaco”, “vamos todos fuera, que voy”, “cargando de nuevo” y, entre una y otra reiteración de dichas frases, ¡¡¡DESCARGA QUE TE CRIÓ!!!.
Por cierto, creo que es importante que sepáis que”, entre descarga y descarga,  el más fornido de todos los que te rodean, mezcla de portero de discoteca y levantador de pesas balcánico, so pretexto de aplicarte lo que creo denominan “técnicas de reanimación cardiaca coloca sus manos sobre tu pecho y prueba a utilizarlo como su único punto de apoyo de forma repetida, hasta que nuevamente se oye aquello de “vamos todos fuera, que voy”. Afortunadamente, de las “al menos ocho descargas” que cita el informe, yo sólo me enteré de dos o tres y a partir de ahí (…)
Mi vuelta, para poder contaros esto, se debió producir, según me comentaron después, sobre las 18,30 ó 19,00 horas del mismo día y fue relativamente agradable. Una voz dulce me llamaba por mi nombre y me preguntaba ¿Qué tal José Luis, como te encuentras? a lo que, tras su insistencia, respondí: “Creo haber tenido momentos mejores”.
Lo acontecido, de aquí en adelante, podríamos encuadrarlo dentro de la habitual rutina hospitalaria, siempre y cuando el paciente decida mirar al techo, en lugar de ser curioso y decidir ver como retiran el introductor que le habían puesto en la femoral y compruebe que, en lugar de medir 3 ó 4 centímetros, resulta ser más largo que un día sin pan y además se encuentra ensangrentado.
¿Pero qué pasó desde las 8,00 horas, que perdí de vista a mi familia, hasta las 18,30 horas en que volví del Limbo, para hoy poder estar contándolo?
Pues bien, tras mi traslado al hospital, los familiares que se encontraban conmigo en aquel momento, se habían dirigido al hospital y mi mujer y mi hija habían llamado a mi hijo para informarle de mi ingreso y éste y mi nuera se habían encargado de trasladar la noticia a mis hermanos y otros familiares allegados.
Para los familiares que, desde el primer momento, se encontraban en el hospital la ausencia de noticias resulta terriblemente angustiosa. La única información recibida ha sido “su estado es muy grave”, “todavía se le está interviniendo”. Por fin, sobre las 13,30 se informa: “De momento se encuentra con vida, pero su estado es muy grave, las próximas 48 horas son críticas para saber si conseguirá salvarse”.
AFORTUNADAMENTE YO ME ENCONTRABA EN AQUELLOS MOMENTOS, EN EL YA INEXISTENTE LIMBO DE LOS JUSTOS Y NO TUVE QUE PASAR EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO QUE HUBO DE SOPORTAR MI FAMILIA DURANTE AQUELLAS HORAS.


Por otra parte, la versión original continuaba así:

EVOLUCIÓN:
Ingresa como código infarto, realizándose intervencionismo sobre coronaria derecha; presenta durante el mismo PCR con múltiples episodios de FV requiriendo intubación orotraqueal y sedorrelajación. Durante el ingreso se ha encontrado clínica y hemodinámicamente estable.
JUICIO DIAGNÓSTICO:
INFARTO DE MIOCARDIO INFEROLATERAL Y DE VENTRÍCULO DERECHO KILIP IV, COMPLICADO CON TORMENTA ARRÍTMICA. ENFERMEDAD ARTERIAL CORONARIA DE TRES VASOS CON REVASCULARIZACIÓN PARCIAL PERCUTÁNEA DE CORONARIA DERECHA DISTAL CON STENT FARMACOACTIVO.
DISFUNCIÓN SISTÓLICA DE VENTRÍCULO IZQUIERDO MODERADO.


Mi más sincero y profundo agradecimiento a todo al personal del SUMMA que consiguió estabilizarme y trasladarme al Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid (El Saint Gregory) y a todo el personal, sin excepción, del Servicio de UCI y de Cardiología de éste, por su reconocida profesionalidad y el impagable cariño con que fui tratado durante el tiempo que duró mi ingreso.

MUCHAS, MUCHAS, MUCHAS GRACIAS A TOD@S.

José Luis, 2ª Temporada